17 DE JULIO DE 1936: Fracasa atentado contra el rey de Inglaterra, Eduardo VIII. En Londres, un individuo apuntó su revólver contra el rey Eduardo, tras una aparente intención de asesinarlo y justo en momentos en que éste presentaba las nuevas banderas a seis batallones que se hallaban congregados en Hyde Park.
El asaltante apuntó al rey, mientras que un espectador él, tumbándole el arma de un golpe. El individuo fue arrestado después de una breve lucha y conducido a la estación de policía de Hyde Park, donde las autoridades le hicieron un interrogatorio.
17 DE JULIO DE 1946: Obreros norteamericanos se organizaban para atacar el aumento de precios. En Washington, los trabajadores de Estados Unidos, quienes su promedio anual de ingresos era de cerca de cien mil dólares, se organizaban para protestar en las calles ante el constante aumento de los precios y del costo diario de la vida.
Una huelga de compradores, respaldada por las principales organizaciones obreras se preparaba, mientras que los precios subían cada vez más.
Más de 25 mil personas abandonaron sus labores para participar de las reuniones en masa en la que los líderes advirtieron que solicitarían nuevos aumentos de salario, a no ser que el congreso diera vida nuevamente a una poderosa ley de precios.
17 DE JULIO DE 1956: Mucama millonaria dejaría su fortuna a los desvalidos. Una humilde, laboriosa y agotada señora de 50 años, quien trabajaba como sirvienta desde hacía 27 años en una casa de familia en Panamá, heredó una fortuna que ascendía a varios millones de pesetas.
Si una persona es propensa a las infecciones bacterianas, queda en manos del médico determinar, descartando los elementos de riesgo, cuál es la causa, a través de su sistema inmunológico, ya que existen enfermedades muy específicas inherentes a él, como la Falciforme, que lo condicionan a contagios, porque el organismo no tiene la capacidad de destruirlas, mientras que otras nacen con algún tipo de deficiencia específica y sufren frecuentemente.
Para contrarrestar la invasión de bacterias dañinas, el especialista señala que se pueden administrar antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios orales e inyectables que actúen como capa protectora y mantener buen estado de hidratación, reposo y aislarse para no contagiar a los demás y no empeorar su estado, si se está seguro de que esos unicelulares son los causantes del padecimiento, sostiene. Puntualiza que aunque sean infecciones simples, hay que tratarlas, porque de lo contrario, pueden llegar otras bacterias más resistentes y desencadenar enfermedades más serias.