Desde las cuatro de la tarde, los artistas estaban afinando sus voces y calibrando las guitarras. Allí estaba Gonzalo "Gonzo" Horna, Karla Lamboglia y Evelyn Caballero. Yigo estaba caminando con apremio de un lado a otro como cualquier organizador de espectáculo que quiere tocar madera. César Rodríguez, el invitado español, tomaba un aire caminado en las aceras del Arco Chato, observando por primera vez el "Patrimonio de la Humanidad".
En frente de la Iglesia Catedral estaba el escenario. Alto, espacioso y bien iluminado. Mientras que las personas -en su mayoría ciudadanos extranjeros, que vestían pantalones cortos y suéteres- esperaban que la noche llegara para disfrutar del Primer Festival Internacional de la Canción de Autor, organizado por "Tocando Madera, la gira".
Lo prometido por Sugasti estaba a punto de cumplirse. Cumplirse, porque para que los artistas buscaran su verdadera fibra musical, tenían que alimentarse de los aplausos. Tal cual lo dijo la leyenda del Calipso en Panamá, Lord Panama: "Yo no traigo ningún tema pensado, eso depende de cómo esté la gente"; al tiempo que esperaba su turno aferrado a una baranda a un costado de la tarima. Vaya licencia que le permite la experiencia al "gran señor colonense", vestido con una camisa de color rojo sangre y una gorra del mismo tono, que denotaba una explosión musical.
Yigo Sugasti y "Gonzo" Horna abrieron la nota. "Siéntense como más cómodo les parezca, porque lo que viene no parará", recomendó Sugasti. Y así lo hizo el público. Unos sentados, otros de pie y otros simplemente caminando, estaban listos para escuchar la madera que se iba a tocar. Todo bajo la complicidad de una luna llena de mirada cómplice. Y para recordar el inicio, en el año 1994, sus voces se unieron para cantarle al amor, a "Clarissa".
Los artistas subían al escenario armados con sus tres canciones y sus guitarras. El amor seguía como invitado especial en este primer festival, en el que la mayoría de las composiciones eran vivencias amorosas, que habían dejado el pasado para ser presentadas al mundo como canciones: "Haciendo historia", "Subir al cielo", "Corazón de condominio", entre otras.
Poco después de las nueve de la noche, le tocó el turno ("cantar para mundo") a cuatro figuras de peso en la farándula panameña, Yigo, Horacio, Alejandro e Iván. Todos estaban con sus guitarras y listos para enviar sus letras directo al corazón de los presentes, que parecían ser de cualquier parte de la lejana Europa. Horacio Valdés agradeció la oportunidad, e instó a la organización para que el festival siga creciendo cada año, ya que -según el cantautor- ésta "es una forma de educar al pueblo".
Las cuatro guitarras hicieron que el público se levantara del piso y se moviera al ritmo de "Como una bendición, que ha tocado mi corazón", en una noche de lujo. Y qué lujo cuando Yigo presentó a la leyenda del calipso, Lord Panama y su grupo musical. La gente lo esperaba, y su ritmo se hizo dueño del patrimonio nacional, al son de tambores y las rimas coloquiales.
César Rodríguez dijo: "Desde el inicio, fue un placer para mí, el poder estar aquí. Sé que es algo que va a explotar", en su primera visita a Panamá. En su presentación de seis canciones, Rodríguez cautivó al público con un toque diferente de la guitarra. El sonido no lo emitían las cuerdas, sino la madera del instrumento cuando era rozado con sus dedos.
"Tocando Madera, la gira" se inició en el año 1994. Tiene como iniciativa promover la canción del autor, como medio de transmisión del pesar y sentir de los cantautores panameños.
Estuvieron presentes: Lord Panama, Alejandro Lagrotta, Iván Barrios, Horacio Valdés, Cafú Banton, Cienfue, Lilo Sánchez, Yigo Sagasti, Karla Lamboglia, Manuel Escala, Evelyn Caballero, Gonzalo Horna, Carlos Iván Zúñiga III y, desde España, César Rodríguez.
Tocando corazones
La Plaza Catedral fue el escenario histórico para las seis horas de música del primer festival.