El hombre de las cavernas se habría reído de nosotros. Del estrés y la corredera que ocasionó el apagón del pasado lunes en Panamá.
A los ojos de cualquier extraterrestre, luciríamos como peces asustados dentro de una pecera.
Sí, señores, miles y miles estaban que se querían cortar las venas de los nervios y se formó un maremágnum porque no sabían cuánto iba a durar la situación.
Nos tomó desprevenidos a todos.
Inquietas, las personas intentaban comunicarse infructuosamente.
Todo conspiraba: Cero teléfono fijo, celular o BlackBerry.
La TV tampoco fue de ninguna ayuda.
Ni los “inteligentes” semáforos dieron la cara.
Google, Yahoo y todos los demás... ¡bien, gracias!
Es como si hubiéramos retrocedido siglos. Al tiempo de Thales de Mileto (630-550 a. C.). ¿Ahora entienden cómo la pasaban nuestros antepasados?
Gracias a Dios nacieron Thomas Alva Edison y Benjamín Franklin, porque sin electricidad somos como pájaros con las alas rotas.
¿Y sin agua? ¡Adiós, [B]Homo sapiens[/B]!
Sepan que eso y más puede pasar cuando hay un terremoto, un huracán o un tsunami.
¡Admitámoslo! La mayoría de los habitantes de Panamá no sabe cómo reaccionar frente a un desastre.
Desgraciadamente eso no lo enseñan en la escuela ni en la universidad.
Es hora de que se tome cartas en el asunto.