Pedro Rivera es un hombre de mirada franca, presencia comedida y diálogo directo. Se define como un escritor de oficio. "Escribo todos los días y cuando no estoy escribiendo, estoy pensando en los temas que tengo que desarrollar".
Desde el pasado 14 de marzo, Rivera es uno de los tres postulados a la Condecoración Rogelio Sinán, que concede al ganador una medalla de oro, pergamino y 10 mil balboas.
Pero, realmente ¿cuán importante es para las personalidades de las letras este tipo de condecoraciones? "Escribimos sin pensar en ganar el dinero de algún premio; su valor consiste en el reconocimiento que confiere a nuestra labor".
Explica que es difícil escribir cuando se tiene (como en el caso de Panamá) un mercado de lectores reducido. "Llega un momento en que, si no tienes lectores, no tienes estímulo. Los premios en cierta forma vienen a compensar esta carencia".
Rodeado por el aura literaria que envuelve su sencilla oficina, en la Coordinación de Vicerrectoría Académica de la Universidad de Panamá, el poeta Rivera prefiere no emitir juicios con respecto a las voces que lo señalan como "merecedor" del Sinán.
Sin embargo, no guarda encomios al referirse a la obra de Moravia Ochoa y José Franco (los otros dos postulados).
¿Todo queda entre amigos?, sonríe mientras gesticula una seña de aprobación: "ambos son mis amigos", dice.
Sobre Franco, señala el poemario "Panamá defendida", como uno de sus indiscutibles legados (tal vez el poemario más conocido después de Patria, de Ricardo Miró); mientras que a Moravia la describe como excelente poetisa, además de revelar la amistad que los une desde las aulas de secundaria.