Estoy sentado un rato en el inodoro. Me encanta este lugar, ya que puedo trabajar cosas en el celular. El silencio es ¡wow! y me ayuda a escribir canciones, redactar columnas, setear las tareas del día, responder emails y atender las redes sociales de Roba Morena. Definitivamente es de mis oficinas preferidas. :)
Hoy, luego de 45 minutos de sacar mis ideas y responder emails y redes, estoy listo para continuar hacia lo que sigue. Así que hago un giro de torso y coloco el celular sobre el rollo de papel higiénico de Jenny, que está encima el inodoro. Me gusta colocarlo sobre el rollo de Jenny, ya que es doble-hoja acolchonadito y el celu se balancea mejor ahí. Yo me giro un pringuinsín más para agarrar mi rollo preferido... ese Único que me raspa pritty y me hace sentir limpio, ja, ja, ja.
Resulta que el flapcito final que cae de mi rollo raspador está situado abajo del rollo de Jenny y, al levantar el mío, ¡wup!... jala un poquito el de Jenny... que se sacude... y el celular como que se tambalea. Normal y yo continúo con mi acción. Mientras estoy haciendo el clásico leve-levantado-virado para pasarme el papel, escucho el celular surrarse y hacer: ¡Pling, plang, bluc!. Rápidamente me paro, me volteo, miro y oh-oh... ¡está adentro del inodoro!
Esta reacción psicológica me dispara el impulso y ¡waaasss!, meto la mano, saco el teléfono y empiezo a secarlo como sea... ¡hasta soplando! El alto costo de los celulares obviamente me crea una situación en la que me da agrado meter la mano ahí (otra prueba de que todo es relativo en la vida). Como pillo que la pantalla aun está funcionando, tengo oportunidad de apagarlo y sacarle el chip para evitar algún cortocircuito.
Como soy un acelera'o y tengo 8 actividades y 16 canciones que trabajar, prendo el cel y funciona perfecto. ¿Qué lo salvó? Pilla...
Al caer adentro de la taza, el celular suena pluk sobre una montañita de puré presente. El teléfono queda de pie... exactamente como si fuera un iPod paradito sobre su estación de bocinas. Y gracias a la textura de este puré, el agua del inodoro se mantiene afuera del sistema del celular.
Agarro gel desinfectante, de esos que dicen que queda 99.9% libre de gérmenes, y lo limpio de pie a cabeza. También cada minirranura que tiene, especialmente los huequitos del micrófono receptor.
Aunque pensé que el cel iba a quedar oloroso, he hecho la prueba y el 100% de las personas me comentan que huele normal y bien, ja, ja, ja.
Ya que lees esto, quizás no me compres el celular cuando lo vaya a vender. Aun así, acabo de aprender 3 cosas: