LA MEZCLA de helado con sirope, ya sea natural o artificial, frío o caliente se conoce popularmente como "sundae". A simple vista se nota que es un nombre en inglés, por lo que la lógica nos lleva a concluir que sus orígenes son ingleses o norteamericanos. De acuerdo con los registros históricos que se tienen en las crónicas de Marco Polo, se dice que él trajo de Oriente una receta de helado que era una mezcla de leche y nieve. En la época del Renacimiento los italianos desarrollaron las antiguas técnicas para elaborar el "gelato", pero solamente era un producto para disfrute de los ricos.
Catalina de Medici introdujo el helado en Francia, donde solamente se servía en la corte, y un chef francés lo introdujo en Inglaterra y después vendió la receta a unos ricos mercaderes, extendiéndose así su consumo entre toda la población.
Hacia 1700, los helados llegaron a América del Norte y se hicieron populares en Estados Unidos.
En sus viajes a Europa, George Washington y Thomas Jefferson probaron este delicioso postre y lo introdujeron en Estados Unidos, donde se elaboró el "sundae" para ser disfrutado los domingos ("sundays").
Cualquier cosa sacada de la nevera no tiene calorías, porque todo el mundo sabe que las calorías son unidades de calor, no de frío.
Y cuando usted sirve helado, todo lo que prueba con la cuchara, no engorda, usted está sirviendo.