Es cierto que con tan solo una exposición diaria de 5 a 10 minutos al sol ayudamos a que nuestro organismo metabolice toda la vitamina D que necesita para su correcto funcionamiento. Sin embargo, el sol también puede resultar perjudicial para el organismo humano, sobre todo, si no se hace correctamente y si se abusa de él.
La "moda" de estar bronceados ha hecho estragos en la salud. Un tema que a pocas personas les llama la atención y muchos no tienen idea de las consecuencias que acarrea una exposición al astro rey de forma continuada.
La dermatóloga de la Clínica Dermoestética Carmen Amada Pinzón, Isis Velarde, explica que "las radiaciones UVA y UVB traen consecuencias como el envejecimiento prematuro de la piel, manchas oscuras, pecas, problemas visuales, supresión del sistema inmunológico de la piel, pérdida de la elasticidad y firmeza de la piel; pero el riesgo más grave que corremos al estar expuestos excesivamente al sol es el de sufrir cáncer de piel".
Cada año son miles los casos nuevos de cáncer de piel que se diagnostican en el mundo. En Panamá, los casos de cáncer de piel van en aumento, siendo uno de los cinco más frecuentes. Estadísticas presentadas por el Instituto Oncológico Nacional (ION) señalan que entre 2003 y 2011 se detectaron 998 casos en Panamá.
Antes de tomar el sol
Si bien es cierto que los individuos con piel, ojos y cabellos claros son los más susceptibles al daño solar, las pieles morena y negra también pueden sufrir.
La dermatóloga recuerda que existe una serie de recomendaciones básicas que hay que tener siempre en cuenta a la hora de tomar el sol.
Para evitar que las radiaciones solares produzcan daños en la piel, la experta aconseja que hay que evitar el sol entre las 10:00 a.m. y 4:00 p.m. Asimismo, usar protectores solares adecuados y que se adapte al tipo de piel. Este se debe aplicar 30 minutos antes de la exposición y repetir cada tres horas. "En países como el nuestro, debemos usar protectores solares a diario con un SPF mínimo de 30 y que diga que cubre contra UVA", detalla la experta, quien además aclara que los protectores que dicen "resistentes al agua" lo hacen durante una hora, pero cuando salen de la pileta hay que volver a aplicarlos.
También es necesario vestir ropa que tenga protección contra radiaciones solares, usar sombrero y lentes contra UVA y UVB.
Después
Prevenir es mejor que curar. La prevención es esencial para no tener que curar la piel y aliviar las quemaduras.
Si la piel sufre una quemadura como consecuencia de una exposición muy prolongada al sol, lo primero y más importante es hidratar bien la zona que ha sufrido quemaduras, explica Velarde.
Las cremas actúan a modo de "barrera" para que la piel no pierda la humedad. También se recomienda usar cremas antiinflamatorias y tomar mucha agua. En cambio, no es recomendable exfoliar la piel.