Estamos recién estrenando un nuevo año. Queremos que camine con seguridad por la vida. Que aproveche al máximo cada oportunidad. Que descubra que estar ocupados siempre no tiene que ser la regla de todos los días. Que estar en correderas agota, no conduce a nada y genera frustraciones. Que aprenda que el ocio es necesario para que el individuo libere estrés, socialice, tenga la oportunidad de realizar ese viaje interno que revitaliza, sueñe, se trace metas..
También, deseamos que comprenda que es importante para su éxito personal y de hecho su salud emocional y física desaprender hábitos que nos perjudican y evitan que hagamos un manejo del tiempo sabiamente y aprender otros que le serán de utilidad.
¿Se ha puesto usted a pensar por qué a unas personas el tiempo les rinde y a otras no? Todos disponemos de las mismas 24 horas al día, pero mientras unos hacen maravillas con ellas, otros las usan (quizás deberíamos decir mal usan) de forma tal que al final están peor que cuando se levantaron: hay tantas cosas por hacer, pareciera que a los minutos le salieron alas, tienen agotamiento crónico, sienten que no son buenos para nada o sencillamente no le dan color al asunto, pero el tiempo se encarga de demostrarles que con el tiempo no se juega porque a la larga se pierde.
Luego de este ir y venir de ideas plasmadas en el papel, deseo ahora empezar a hacer una serie de sugerencias en base a lo leído y lo vivido, sobre cómo sacarle provecho al tiempo.
"Dicen que cada maestro con su librito". Y aciertan. Lo que a unos les funciona pudiera ser que a otros no. Pero, definitivamente que es recomendable lo siguiente:
Haga una lista de todo lo que tiene que hacer. Y otro de lo que quisiera hacer. Unos los llaman metas, propósitos, compromisos, responsabilidades, caprichos.. El nombre es lo de menos. Sencillamente anótelos en un papel.
Póngale fecha de cumpleaños, como suelen decir, a cada uno. Escriba al lado lo que necesita para lograrlo. Esos pasos o requerimientos también deben tener un tiempo promedio para cumplirlos. Habrá unos que dependen cien por ciento de usted. Otros, de otras personas pero siempre de alguna forma de usted. Clasifíquelos y entienda la diferencia.
La importancia, urgencia, necesidad de hacer las cosas también es otro factor que debe ser considerado.
No deje por fuera establecer la viabilidad de hacer esto o lo otro. Es decir, sopese los elementos que inciden en la realización (a corto, mediano o largo plazo) de lo que tiene y lo que quiere hacer.
Tome en cuenta los imprevistos (aquí están incluidos los ladrones del tiempo), como lo son enfermedades, accidentes, factores ajenos a usted.
Ya tiene todo en blanco y negro. Es decir, ya sabe para dónde se encamina, cuánto tiempo le va a tomar llegar a lograr cada cosa y cuánto le va a costar en recursos de otra índole, tanto materiales como emocionales, tangibles e intangibles (dedicación, desvelos, dinero, energía). Ahora, es el momento de que pase todo esto en orden a su agenda.
En su agenda anote clasificados, descritos, especificados, bien detallados esas metas, propósitos, anhelos.
Siga, entonces los siguientes pasos:
Cada día revise a ver qué ha logrado y qué no. Vaya eliminando, poniéndole un gancho, asterisco, subrayando, marcando con un resaltador o señalando con cualquier símbolo que usted decida para ello aquellos logros. Y lo que no ha podido hacer, escriba al lado las razones y trate de buscarle una posición en ese cronograma de metas, propósitos, anhelos. Esto es, no lo descarte, a menos que decida que es lo mejor. Sencillamente, reubíquelo.
Prémiese por los logros, pero no se haga sentir mal por lo que no ha podido hacer.
Puede ir marcando en fichas que coloca en la pared, en un fichero o engrapar en un calendario o agenda lo que considera prioritario. Esto ayuda a que no lo pase por alto. Y saque tiempo para llevarlo a cabo. Ahora bien, hay cosas que si no las hace tienen un impacto vital, clave en usted u otras personas. Sepa diferenciarla de aquellas que no tienen consecuencias dañinas, onerosas o que afecten la vida, salud, economía o emociones propias o de otros.
Además, ayuda mucho a ser organizado, cumplir con la agenda y no quedarse atrapado en largas listas de cosas por hacer, el no tratar de abarcar más de lo que es factible, sin que ello implique pecar de flojo, poco soñador, carente de metas, conformista ni nada por el estilo. Puede llevar, además de la diaria, una agenda semanal y/o mensual.
Olvidábamos decir que levantarse temprano, es fundamental para que el tiempo le rinda.
Evitar posponer también es aconsejable. Igualmente, dejar la mala costumbre de las largas conversaciones telefónicas.
Le recomendamos también aprender a decir ¡No! ¡Basta! ¡Hasta luego! Sí, señores, diga no cuando no quiere hacer algo. Ponga un alto a quienes vienen a robarle su tiempo, le ponen una grabadora o música en el teléfono, le pasan de una extensión a otra, le ponen a formar filas interminables. Es decir, a los burócratas, amigos, familiares o compañeros que con conversaciones estériles, visitas, quejas, etc. le gastan su tiempo. Todo robatiempo es de alguna forma su enemigo. No el reloj. Éste sólo marca las horas.
Tenga siempre en mente que..
Gerenciar sabiamente un activo importante en nuestras vidas es factor que hace la diferencia entre éxito y fracaso.
Nuestras actividades cotidianas, aspiraciones, sueños y valores están concatenados.
Nadie más que tú decide cómo gastar (léase INVERTIR) cada segundo de su tiempo.
En el manejo del tiempo, saque tiempo para estar un tiempo a solas y también con Dios.
Si administra sabia y organizadamente su tiempo no tendrá que lamentarse de que ha perdido el tiempo ni que en estos tiempos el tiempo no dura el mismo tiempo que en otros tiempos.
Mi tiempo, tu tiempo, su tiempo, nuestro tiempo. El tiempo de todos vale y hay que respetarlo. Sea puntual y exija igual de los demás.