El lanzamiento del "chupinazo" marcó el comienzo de un año más de las tradicionales fiestas de San Fermín de Pamplona, en las que se darán cita durante una semana más de un millón de personas llegadas de todo el mundo para beber, bailar, cantar y, por supuesto, correr o, simplemente ver como otros corren, en los famosos encierros de toros.
El célebre "chupinazo" marcó a las 12h00 locales (10h00 GMT) el comienzo de las fiestas, que se extenderán hasta el próximo 14 de julio en que los pamploneses entonarán el "pobre de mí", la tradicional canción con la que cada año clausuran estos siete días de diversión.
Fermín Tajadura, presidente del equipo de balonmano Portland-San Antonio, flamante campeón de la Copa de Europa de este deporte, fue el encargado de prender la mecha del cohete pirotécnico cuyo "chupinazo" (estallido) inició el delirio de los cientos de miles de pamploneses reunidos junto al ayuntamiento para asistir al comienzo de las fiestas.
Todos los años, el ritual diario de los "San Fermines" es el mismo.En la mañana del sábado tendrá lugar el primer encierro, en el que seis toros y ocho cabestros, bueyes encargados de guiar a la manada, saldrán corriendo del corral para recorrer los 850 m de un recorrido por las calles de la ciudad, que no ha variado desde 1921 y que lleva hasta la plaza de toros de Pamplona (norte), donde las reses serán lidiadas por la tarde.
Vestidos de blanco y con pañuelos rojos, centenares de jóvenes navarros, así como decenas de turistas amantes de las sensaciones extremas, correrán ante los toros animados por millares de espectadores, menos osados o más tranquilos, que jalearán a los valientes desde detrás de una doble barrera de madera.
El recorrido dura apenas unos tres minutos, pero ya ha costado la vida a trece personas y varias más han sido heridas de distinta consideración a lo largo de la historia de estas fiestas.
Una vez acabado el encierro, turistas y navarros, corren a los bares y restaurantes para comer y beber a pesar de la hora tan tempranera en que tienen lugar los encierros (hacia las 8h00 locales). Los más tranquilos volverán después a sus camas, pero los más "juerguistas" intentarán seguir en la calle bailando y divirtiéndose, tratando de aguantar despiertos hasta el encierro de la mañana siguiente.