Naturaleza
- Su sentido de orientación las lleva a desovar a la playa donde nacen. Los huevos deben sobrevivir a los perros que escarban en las playas, mareas altas y traficantes. Las nacientes tratan de emerger en la noche, cuando no hay tantos cazadores y baja el calor. Ellas esperan a que todas sus hermanas nazcan para salir del hoyo y emprender la ruta al mar.
Los huevos y la carne de tortuga, además de ser deliciosos, son considerados alimentos afrodisiacos por su contenido de vitaminas y minerales. Pero, además de ser alimento para los humanos, también es una especie necesaria para el equilibrio ambiental de los mares donde habita.
De acuerdo con el biólogo Gerardo Álvarez, en el mundo se conocen ocho clases de tortugas. Seis de ellas habitan mares de Panamá y llegan a las playas para poner los huevos de su reproducción.

Para reproducirse, los huevos tardan 2 a 3 semanas en formarse dentro de la hembra, que después se arriesga a vencer todos los obstáculos en un largo recorrido por playas abiertas, hasta encontrar el lugar perfecto para dejarlos bajo la arena.
Cuando las tortugas en su sensible instinto dejan su cría a salvo, los depredadores humanos destruyen esa cadena natural al llevarse los huevos para consumo.

No obstante, así como hay depredadores humanos, hay quienes preocupados por estas especies en vías de extinción recorren las playas para salvarlas.
Yaqueline Vásquez es parte del grupo Tortu-Agro, quienes con la ayuda de voluntarios nacionales y extranjeros, en Los Santos, custodian su reproducción.

Actualmente, en Cambutal y otras playas de la provincia, mantienen viveros de cultivo de tortugas que siembran en hoyos a media brazada, con humedad, tratando de reproducir el ambiente natural que escogen.
Yaqueline lleva 4 años trabajando entre los voluntarios de Tortu-Agro, patrullando las playas en horas de la noche para ganarles los huevos a los cazadores, y llevarlos a zonas seguras. Lo hacen solo entre julio y diciembre porque el resto de los meses llegan pocas y por el calor de la temporada, los huevos se dañan.
En 2012, la fundación logró rescatar 150 nidos de tortugas, con un aproximado de 120 huevos en cada uno. En 2013 solo alcanzaron 101 nidos, con 11,000 huevos, lo cual entristece a Yaqueline, “porque eso significa que aumentaron los depredadores, hay menos tortugas llegando a las playas, y la reproducción de la especie será menos”.
Existen leyes para proteger a la especie, pero no se cumplen.