Cómo sobrellevarlos es lo que hace que en unos casos se superen y en otros las cosas empeoren.
En cuanto a la pareja, tiene que aprender que no todo es color de rosa, como parecía cuando se estaba en el noviazgo. Por ende, lo que toca es analizar la dimensión del problema.
No actuar a la ligera es lo que aconsejan los expertos. Hay que buscar las ventajas y desventajas de las opciones posibles, antes de elegir la mejor salida al asunto que preocupa.
Ayuda mucho a la hora de la toma de decisiones sobre asuntos concernientes a la familia el consultar con otros que ya han pasado por esas vivencias. Por ejemplo, si se trata de conductas no deseables en los hijos, vayan donde un psicólogo. Si el asunto es con las notas escolares, el maestro puede tener la respuesta. Si lo que quita el sueño a la pareja es cuándo tener el siguiente bebé, el ginecólogo tiene la palabra. Y, si la duda está es en cuanto a si es mejor comprar casa o apartamento, haga una lista del pro y el contra de lo uno y lo otro, decida cuánto quiere pagar por mes y en total y consulten a bienes raíces, bancos, aseguradores, etc.
Lo que hace que un hombre le sea infiel a una mujer o lo contrario tiene mucho que ver con que la pareja no llene las expectativas.
Cuando pasa esa etapa de "embobamiento" o "encantamiento" y se descubre al "verdadero" otro, entonces a veces no es como se creía. Y, se le acepta o se hacen concesiones para ver si es posible seguir juntos.
Buscar ayuda con alguien experto en asuntos de pareja a veces funciona.
Esforzarse lo más posible por salvar la relación es procedente si hay auténtico amor y valoración del otro.
Veamos cómo se dan las cosas.
Hay parejas donde todo comienza como sigue.
Sucede que el hombre y la mujer trabajan ambos. Casi no tienen tiempo para verse como pareja. Llegan a casa cansados y si tienen niños atenderlos les quita la mayor parte del tiempo restante. Se van a la cama con sus problemas, lo cual afecta su intimidad.
Pudiera ser también que el esposo está tan ocupado atendiendo la oficina que se olvida que su amorosa mujer lo espera en casa para consentirlo y atenderlo como un rey. Ella se cansa, le recrimina, se vuelve amargada y se despreocupa de él. Y de lla. Ya no se arregla, no le provoca tener la casa agradable. Anda regañando a los niños. ¿Quién quiere vivir con alguien así? Él comienza a mirar a otras en la calle, en el trabajo. Que están bonitas, siempre sonrientes, anuentes a tratarlo bien y así, sin darse cuenta, mientras la relación con su pareja se enfría, él va dando cabida, acercamiento, a otras dispuestas a conquistarlo.
Nadie es de nadie. No somos objetos. Nadie puede obligar tampoco a otro a quererlo. Pero, si existe amor, hay espacio para el perdón, para la reconquista, para la comprensión, para la empatía..
¿Por qué dejar que él se vaya con otra o ella con otro? No ceda terreno tan fácilmente.
Una llamada cariñosa (no acosarse todo el día), un beso, un regalito, ir a pasear solos (así haya que pagar para que alguien cuide a los niños por un rato o varios días), preocuparse por lo que el otro desea, ocuparse de verse siempre bien ayuda a mantener vivo el amor, a refrescar el interés, a ser apetecible para la pareja.
Ceder, para poder que no se rompa la armonía es de substancial importancia.
Aprender a aceptar los errores y pedir disculpas con humildad, no como si fuera un concesión , es bien visto.
Procurar nunca irse a la cama disgustados también es aconsejable.
Ser cortés funciona.