Erróneamente, siempre se ha tenido la idea de que una secretaria es sinónimo de "una mujer que sólo le sirve café al jefe", pero los más listos saben perfectamente que en realidad, ellas son esas personas que "abren o cierran las puertas de una empresa".
Y no se trata de tomar esta expresión literalmente, sino de pensar que tienen en sus manos la potestad de facilitarle las cosas en sus negocios, ya que están encargadas de "filtrar" el acceso hacia a sus respectivos jefes.
Mejor aún, estas profesionales muchas veces tienen que tomar decisiones respecto a una solicitud; y hasta deciden si el jefe está ocupado para usted o tiene tiempo para atenderle de inmediato.
En este sentido, no se le olvide que también tiene la potestad de programar rápidamente una reunión, si usted está bien con ella.
Muy por el contrario, si una persona que les solicita una entrevista es prepotente o les falta el respeto, lo más seguro es que posterguen la cita por algunos días.
Es por ello que, para tener un buen acceso con las secretarias, lo más importante es que usted utilice con ellas todas las normas de cortesía y sea atento.
Un buen saludo, voz sin prepotencia y muestra de amabilidad al conversar, son unas llaves increíbles a la hora de facilitar el acceso a un gerente.
No obstante, además de tratarlas por su nombre, un caramelo, un chocolate o un regalo promocional de la empresa, de seguro serán métodos infalibles, sin olvidar las fechas especiales.
Pero, recuerde también que lo peor que puede hacer una persona con una secretaria es querer demostrar sus dotes de "Don Juan" y sobrepasarse en amabilidades.
Halagos excesivos; un abrazo prolongado; besos apasionados en las mejillas; sostener su mano por mucho tiempo al saludarla; mirarla con ojos mal intencionados o invitarla a salir, son errores que crearán distancia y dificultades.