Tres chicos disfrutaban de ir de compras, conseguir prendas asequibles y lucirlas. Pero bastó con que visitaran las fábricas de la ropa que usan para que su experiencia llegara a llamar la atención del congreso de su país. Anniken, Frida y Ludwig son jóvenes noruegos de familias acomodadas que convirtieron la moda en su profesión a través de blogs.
Ellos hicieron parte de un reality show llamado Sweatshop ('Moda barata de la muerte'), que se emitió en Noruega. El programa causó conmoción y llegó al parlamento noruego. Es visto en el mundo.
La idea del proyecto es sencilla: situarlos en el lugar donde se fabrican las prendas que ellos analizan y promocionan. En su mayoría, prendas asequibles y fabricadas en talleres textiles del Sudeste Asiático. El experimento duró un mes, pero ese tiempo bastó para que las vidas de estos jóvenes no volvieran a ser las mismas.
A las pocas horas de estar en la fábrica se derrumbaron. Poco a poco Anniken, Frida y Ludwig son sacudidos emocionalmente: empiezan a vivir como lo hacen los camboyanos, con las mismas condiciones laborales y salariales. A sus 17, por ejemplo, Anniken pasó de poder gastarse 600 euros al mes en ropa a tener que invertir los seis dólares que ganan en un día en comida: “Esa chaqueta sería el sueldo de un año”, confiesa. Su estilo de vida, valores, prioridades, conciencia, todo, al parecer, se trastorna.
De hecho, cuando regresaron a Noruega, Anniken y Frida se convirtieron en activistas e incluso iniciaron una batalla contra Afterposten por no mostrar la situación de los trabajadores de la marca H&M.