Empujones, gritos y hasta una puerta cerrada fueron las medidas que se aplicaron para que no entraran los medios a cuestionar a Belinda sobre el supuesto despido injustificado que reclaman los ex bailarines a la empresa de la cantante, negocio que es manejado por los padres de la artista.
Todo empezó cuando Belinda acudió a un antro para amadrinar a un nuevo grupo, pero a su llegada se registró una trifulca entre reporteros y personal de seguridad del lugar, informó el sitio de La Oreja.
Ante los hechos, la chica no realizó ningún comentario y abandonó el sitio en una camioneta, sin ofrecer declaraciones. Por lo que el centro nocturno fue cerrado, causando así la molestia de los periodistas que accedieron a interrogarla.
Durante los últimos meses, la cantante ha enfrentado algunos problemas como un robo a su casa y amenazas de secuestro. Hasta el momento no ha respondido a las acusaciones de los ex bailarines de su empresa.
Hace poco se supo que la artista quería despedir a sus padres.