"Tripe tu Cuento" se convirtió en la más colorida actividad en donde un grupo de alumnos de la Academia Interamericana de Panamá mostraron su creatividad en la realización de cuentos ilustrativos, producto de su mágica imaginación.
Por: Luis Varela
Había una vez unos extraterrestres que vinieron a la Tierra.
Ellos venían del planeta "Pizza" y tenían un rey que se llamaba Gantor. La familia del rey Gantor hacía las mejores pizzas del planeta.
A la tierra vinieron 100 extraterrestres, pero cuando llegaron se transformaron en una araña, porque el clima de la tierra les hizo daño.
Esta araña era muy trabajadora y construyó un edificio que tenía mil pisos y era tan grande que se veía en el planeta pizza y les puso de nombre "Edificio Pepperoni".
Los extraterrestre vieron este edificio y enviaron un grupo de 50 "Pizzeños". La araña les avisó que antes de venir a la tierra se pusieran una vacuna, para que no se convirtieran en araña.
Estos 50 extraterrestres pusieron una pizzería en el Edificio Pepperoni y le llamaron Gantor, para recordar a su rey.
Esta pizzería se convirtió en la mejor de todo el planeta Tierra.
Por: Aminta Pérez De La Guardia
Una mañana Angélica estaba soñando y escuchó que alguien la llamada "Angélica, Angélica". Ella se despertó y fue a investigar... "¿Mami?, ¿Michael?... ¿Hay alguien acaso en casa?".
Bajó por las escaleras y vio una luz; quiso tocarla, pero al acercarse se cayó. Ella sentía que seguía cayendo y cayendo... "ah, ah, ah, aaaaaaah" -¡BAM!-cayó -¡WOW! ¡Qué rico!, salió corriendo a comerse una pastilla, porque ahí todo se veía tan rico. ¡Hasta el sol era de caramelo!, y las montañas de ¡chocolate!, estaba a punto de comerse la pastilla cuando... alguien le tocó el hombro, se volteó y un caramelo gigante le dijo ¡¿Y qué caramelos crees que estás haciendo?, ¡no se te ocurra comerte nada aquí! No querrás ver al Cucarachón, ¿verdad?.
Angélica salió corriendo: ¿Desde cuándo las pastillas hablan y regañan?, ¡Qué lugar tan horrible!. Pero Angélica entre más corría viendo esas ricas pastillas, más ganas le daban de comérselas. No resistió la tentación y se comió una. Le pareció tan rica la pastilla que siguió comiendo... d epronto... escuchó: "RAR, RAR" y vio pedazos de pastillas volando por allí. De pronto vino una pastillita chiquita corriendo como loca y le dijo ¡Corre!, ¡Corre!, no tenemos mucho tiempo¡. ¡¿Qué pasa? dijo Angélica. - ¡Corre! Ah, Ah, Ah. dijo Pastillín. “Y ahora, ¿a dónde vamos?"- dijo Angélica-, "vamos a salir de aquí"... por ¡allá!, dijo Pastillín, "Vamos lo más lejos posible!
Cucarachón ya los estaba alcanzando; estaban muy cansados y Pastillín se estaba derritiendo, así que para hacerlo más fácil decidieron hacer una carrera hasta que por fin perdiron de vista a Cucarachón y se sentaron a descansar.
Cuando se levantaron, se dieron cuenta que estaban en el desierto. ¡Oh, genial!, dijo Angélica. ¿Y ahora? dijo Pastillín, Pastillín estaba cansado y aburrido, así que se puso a cantar: Dulce Hogar... Duuuulce Hooooogar con pastilla y demás...". Angélica también estaba aburrida, pero más que eso, estaba harta de escuchar a Pastillín cantando, así que se acostó en el piso a ver las nubes. Pastillín dejó de cantar y se acostó junto a ella. Se hizo de noche y se acostaron a dormir para partir al día siguiente.
Al salir el sol el próximo día, llegó Cucarachón al desierto, pero ellos ya habían partido. El problema era que Cucarachón estaba guiado por el olor a caramelo.
Pastillín y Angélica habían hecho un largo recorrido a través del desierto y de la selva, ¡estaba tan cansados!, pero ellos siguieron y no se rindieron; perseveraron y llegaron al mar. !Caramelos! y ahora ¿qué hacemos?, dijo Pastillín-, "Nadar" dijo Angélica y se fueron a nadar, cuando llegaron a Europa se encontraron a Cucarachón!
"No puede ser, ¿cómo llegaste hasta aquí?, creí que nunca nos seguirías hasta acá! dijo Angélica... "La verdad, no sé, creo que volando Ja, Ja, Ja, Ja, Ja, Jaaaaaaaaa!", dijo Cucarachón.
Cucarachón los agarró, "¡AH AH AH!" gritaron los dos, justo cuando se los iba a meter a la boca. ¡BUM! Angélica se despertó, "¡Oh Rayos!" o más bien quiero decir ¡caramelos!... después de tanta cosa era sólo un sueño!", dijo Angélica.
A Angélica le gustaría que Pastillín fuera real porque fueron amigos por un rato y fueron muy buenos amigos. Desde allí Angélica prometió más nunca comer pastillas y siempre cepillarse los dientes, porque no le gustaría para nada ver a Cucarachón ¡y menos en la vida real!