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Triunfar, trascender exige pagar el precio

Altas dosis de energía positiva, muchos consejos, anécdotas y sueños, compartió el mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez, con niños, jóvenes y adultos en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones ATLAPA, en la jornada nocturna de la X Feria Internacional del Libro en Panamá, el pasado viernes.


Más detalles
  • Informó que ya está imprimiéndose su próximo libro “Mientras respire”, que es testimonial y trata sobre tres mujeres víctimas de violencia y abusos.
  • Instó a cada uno a utilizar el tiempo, potencial y recursos para hacer la diferencia, para añadir valor, para ayudar a los demás a ser mejores, para dejar huellas.
  • Más que los premios, los 20 millones de libros vendidos, la fama, los reconocimientos y los programas de televisión de los que es conductor, le importa ayudar a otros a descubrir al líder nato que tienen dentro, a que se desarrollen integralmente y sean parte de quienes generan cambios que los ayudan a crecer y a la sociedad de la que son parte y a la que se deben.
  • El motivador mexicano recalcó la importancia de la lectura para tener criterio, cimentar el carácter, incrementar el acervo cultural, para desarrollar y usar bien el capital mental.
  • “Somos lo que pensamos, somos lo que creemos, somos nuestros valores y convicciones”, enfatizó.

Altas dosis de energía positiva, muchos consejos, anécdotas y sueños, compartió el mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez, con niños, jóvenes y adultos en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones ATLAPA, en la jornada nocturna de la X Feria Internacional del Libro en Panamá, el pasado viernes.

“Para triunfar hay que estar dispuestos a pagar el precio”, destacó una y otra vez durante su conferencia, gratuita, de hora y media.

 

“Hay que sacar la chequera”, dijo, enfatizando que en esta cultura ‘light’ nos estamos acostumbrados a la vida fácil, a no hacer esfuerzo, a no dar lo mejor de nosotros.

Tú eres único y no viniste a este mundo para ser mediocre y morir, sino para trascender, expresó un Cuauhtémoc que relató numerosas anécdotas de su infancia y juventud, habló de su esposa Invonne, su hijo Carlos y sus dos hijas Scheccid e Iris. Y de cómo su madre lo arrulló como si fuera un niño y lloró junto a él mientras le inyectaba seguridad en sí mismo, le reafirmaba que creía en él y lo inspiró para ir a conquistar su sueño de ser escritor. Todo a raíz de que a los 19 años él había ganado un premio de literatura juvenil y no le cumplieron con publicarle el libro como decían las bases del certamen, lo cual lo desalentó. Planeaba irse a California y empezar otra vida, lejos de su país.

Fue enfático en que “hoy en día la única forma de ganar prestigio, dinero”, de mantener saludables relaciones familiares, sociales y la espiritualidad es dedicándoles tiempo, dándoles mantenimiento, como a una casa, un auto o cualquier estructura, pues el tiempo y la negligencia pasan la factura.

 

“Hay que darle mantenimiento al sistema para mantener la calidad del sistema”, planteó.

“Tiempo de calidad”, expresó.

“Hay que mantener los altos stándares de calidad”, reiteró y agregó que de lo contrario, te acostumbras a lo malo, al deterioro del sistema, a que todo está bien, aunque no lo esté.

 

Tocar a los demás con una palabra, una acción, un estímulo, es parte de la misión que tenemos, dijo.

Instó a quererse, aceptarse y tratar de crecer.

“Tú eres único, tienes la combinación perfecta, eres maravilloso”, decía.

 

Otros planteamientos suyos fueron que los seres humanos somos interdependientes. No somos islas, somos una cadena. Lo que hacemos o dejamos de hacer incide en los demás. Es importante afectar a otros positivamente.


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941860
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América