Variedades

Triunfó el apego a la tradición

Por espacio de 40 años, Nelly ha competido por la medalla Margarita Lozano, hoy la luce con orgullo.


Cada 22 de julio, la ciudad de Las Tablas se convierte en la meca de la pollera. Esto ha sido así desde 1948 cuando se celebró, en el marco de la fiesta de Santa Librada, el primer Festival Nacional de la Pollera, que incluso se instituyó como Ley, en honor a la más recordada empollerada tableña, Margarita Lozano, quien en las primeras décadas del siglo pasado decidió salir a conquistar el mundo vestida de pollera, cuando este símbolo no era visto con la grandeza que hoy ostenta.

Según registra la historia, Margarita, vestida de pollera, se atrevió a cruzar los océanos hasta Europa para llegar al Vaticano donde fue recibida por el Sumo Pontífice de ese entonces, lo que causó gran revuelo.

 

Cincuenta y un años más tarde, el festival es todo un acontecimiento que reúne decenas de empolleradas de todas partes del país y donde la máxima aspiración es lograr la medalla en honor a Margarita, una distinción que dará prestigio, tanto a la portadora como a la artesana que confeccionó la prenda.

Este año, tal distinción recayó sobre Nelly Velasco, una educadora nacida en Las Tablas, en el Barrio de Punta Fogón, que desde la infancia soñó con la anhelada presea y que luego de haber participado en al menos 25 festivales, la tiene en su poder.

 

“Mi primera vez en un festival fue a los 15 años y desde entonces he dejado de asistir, sólo por situaciones apremiantes, pero cada vez que tengo la oportunidad, he participado por dos razones: por competir y por ganar”.

La pasión de doña Nelly por la pollera no es de ahora pues nos confesó que desde que comenzó a la laborar como educadora, a los 18 años, inició el proceso de crear su joyero. “A esta edad, decidí endeudarme con el joyero del pueblo, Pablo Epifanio, a quien le aboné mis primeras cadenas”. Hoy, su joyero es amplio e incluso se dedica al negocio de alquiler completo de polleras.

 

En esta ocasión, la cosa fue diferente, ya que fue ella misma quien confeccionó su pollera, hecho que no suele ser así, ya que detrás del premio usualmente hay una artesana, quien durante meses se dedica a crear la prenda exclusivamente para esa ocasión.

La educadora, hoy jubilada, desde agosto del año pasado (2008 ) inició el largo proceso de trabajar hábilmente el sombreado de su pollera, sobre tela de organdí y bual para los calados, en diversos tonos de salmón, con un diseño de Javier Vergara de San José de Las Tablas.

“Solo el rebozo me tomó tres meses”, dijo la airosa tableña, quien confesó que guardará esta prenda entre sus más queridos tesoros.

 

Pero no solo se llevó el galardón mayor, también fue ella quien ganó el premio al Mejor Arreglo de Cabeza, que se le otorga a la empollerada que mejor luzca sus tembleques y peinetas.

Su interés por la pollera no solo está en la emoción de competir, pues desde hace nueve años es ella quien lleva la batuta del Festival Infantil de la Pollera y la Camisilla, que anualmente se celebra en la escuela Belisario Porras donde se jubiló.

Un caluroso evento.
El festival se realiza en el Gimnasio Municipal de Las Tablas, ubicado a poca distancia del centro del pueblo, pero carece de condiciones apropiadas como una buena ventilación para un evento de tal magnitud en lo que las autoridades de cultura y turismo tendrán que poner atención.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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