Sea honesta con usted misma, no se engañe. No compre cosas que nunca se va a poner, ni caiga otra vez con las mismas piezas anticuadas; estará botando su dinero y desperdiciando espacio en su closet.
La ropa, además de cumplir con la función de cubrirnos de la intemperie, del sol, calor o frío, nos puede dar una sensación de seguridad y confianza: si nos vemos bien, nos sentimos bien y así nos proyectamos ante los demás.
Atrévase a ser diferente. Juegue con otros colores, con combinaciones distintas, use algo más moderno. Y aquí les traigo, como anillo al dedo, uno de mis dichos que gusta mucho en mis seminarios: "Cambiar una antes que la cambien a una".