SOL, PLAYA, calor... ¡Exacto! No puede ser otra cosa más que el verano que ya está de vuelta.
Y con él, vuelven los bikinis, la ropa ligera, los vestidos y el aumento de cuidados de tu cuerpo.
En la época estival, debes mimarte al máximo, para impedir que los efectos nocivos del sol y del calor hagan mella en ti.
Todas las mujeres sueñan con conseguir un bronceado perfecto de su cara y su cuerpo, sin quemarse y sin sufrir la rojez tan típica que produce el sol en la piel.
El secreto es excederse en los cuidados y las precauciones; que tu protector solar sea tu máximo aliado y una alimentación sana y rica en vitaminas, que también favorecerán el buen estado de tu piel.
Lo primero que has de tener en cuenta es tu tipo de piel a la hora de elegir un protector solar adecuado para ella.
No pienses que utilizando uno de menor factor de protección, conseguirás ponerte morena más rápidamente; esto puede ser altamente perjudicial, ya que tu piel puede sufrir las consecuencias.
Evita, en cualquier caso, tomar el sol entre las doce y las cuatro de la tarde, periodo durante el cual sus efectos son más perniciosos. No olvides proteger otros puntos de tu cuerpo como los ojos o los labios.
Las gafas de sol y el bálsamo labial han de ser dos objetos imprescindibles en tu bolso de playa.
No se puede utilizar un producto solar del pasado año si éste está abierto, ni siquiera si no se ha utilizado, ya que la estabilidad de la fórmula no se puede garantizar al 100 %. No exponga a los niños y ancianos al sol y menos al mediodía.
Tu cuerpo y el verano
Los autobronceados son las estrellas de esta temporada, sin sufrir por el sol.