Actualmente vivimos en una época en la que todo tiene que ser para ya, en la que estamos siempre de aquí para allá, en la que hay estrés, migrañas y dolores de espalda, en la que existen preocupaciones y todo un mundo lleno de rapidez y movimiento. Si tan solo nos detuviéramos por unos minutos a preguntarnos: ¿qué estoy haciendo? o ¿estoy teniendo la vida que realmente deseo? Puede que una de las respuestas sea: “tengo todo lo que quiero, pero no lo que realmente necesito”. “Felicidad momentánea”, como le digo yo.
Nos preocupamos más por conseguir las cosas que nos dan alegría por un lapso, que por conseguir las cosas que nos harán felices por el resto de nuestra vida. Nos dejamos llevar por un mundo materialista, en vez de enfocarnos en las cosas que nos llenan el corazón. Muchas veces sentimos un vacío interno que nos hace cuestionarnos: ¿qué me hace falta si tengo todo lo que quiero? Bueno, quiero contarles que una gran parte de ese vacío tiene nombre y apellido, no es más que el propósito de vida.
Vayamos al principio. ¿Qué es el propósito de vida? La respuesta es muy simple, el propósito de vida es el hecho de que estemos seguros del “para qué” vinimos a este mundo, cuál es nuestra misión en la vida, o saber cuál es el aporte que dejaremos a las siguientes generaciones. El propósito de vida es la clave esencial para tener un corazón alegre, lleno de esperanza y paz.
Al encontrar nuestro propósito sabremos el norte que debemos llevar en nuestra vida, sin interrupciones ni espacios. Estaremos enfocados en “eso” que tanto deseamos y nos entraremos en un mundo lleno de aprendizaje para alcanzar todo lo que queremos. Muchas personas desde muy pequeñas saben el para qué, hay otras personas que nos damos cuenta un poco más tarde. Pero lo importante aquí no es saber quién encontró primero su propósito y quiénes no, lo primordial es encontrarlo, fijar la mirada en él y armar el plan estratégico para iniciar la aventura más valiosa y significativa de nuestra vida.
¿Cómo podemos encontrar nuestro propósito de vida? A veces es muy fácil, lo tenemos en frente y no nos damos cuenta. El propósito está allí, hablándonos mediante acciones y señales para que nos demos cuenta de qué es lo que amamos en esta vida. Cuando estás haciendo algo que te gusta, te dejas llevar, te sientes feliz, en paz y con ganas de más, allí es donde debes estar atento y ver las señales. Solo debes detenerte un tiempo y reflexionar, tomar decisión y decirte: “esto es lo mío”.
Todos estamos en este mundo por una razón, todos tenemos esa misión en esta tierra que debemos cumplir. Mientras vivamos bajo el propósito, nuestra vida estará llena de momentos mágicos y de positivismo. La vida la vemos desde otra perspectiva y hace que las cosas se tornen más fáciles. Cada vez que estemos enfocados en nuestro propósito, la vida cambia. Y te aseguro que estaremos viviendo de manera más relajada, aprendiendo y cultivando amor, ya que nuestro propósito siempre estará ligado en ayudar a los demás.
Le preguntaba a mi mejor amiga, quien actualmente es wedding planner o planeadora de bodas (en español) si ella estaba segura de que esa profesión era lo suyo. Su respuesta fue la siguiente: “Sí, mi trabajo me llena y más cuando las parejas me lo agradecen, es mi mayor satisfacción”.
Cuando algo que haces te llena, es allí donde debes estar atento y luchar por conseguirlo y trabajar duro por ello. Es cuestión de tomar las riendas de tu vida y “decidir ser feliz”. Recuérdalo siempre, estamos en este mundo por un motivo, una misión que debemos cumplir, para alimentar el alma, llenarla de cosas positivas con el fin de poder compartirlas con los demás.