Por fin podrás respirar con alivio. Ya era hora de que esos molestosos dolores en las articulaciones que te hacen sufrir tanto puedan ser controlados.
Según leímos en http://www.botanical-online.com/medicinalsyuca.htm, la yuca tiene un sinnúmero de propiedades terapéuticas, que bien vale la pena incluirla más a menudo en la dieta.
Este alimento es rico en saponinas, que según se explica, ayuda a desinflamar, es expectorante y fortalece el sistema de defensas. Valga decir, también a favor de la yuca, que es excelente aliada a la hora de calmar los dolores de la artritis reumatoides. Asimismo, la recomiendan para la gota y fibromalgia, la colitis, flatulencia, acidez y hasta para las úlceras.
Igualmente, se le atribuyen bondades en el tratamiento de la angina de pecho y arteriosclerosis.
Pero, vayamos a las fuentes que conocen más a fondo la materia.
Según explican en el Internet, en la fuente que citamos al inicio de este artículo (http: //www.botanical-online.com/medicinalsyuca.htm) los indios desde los tiempos de la colonización y en épocas previas solían usarla como laxante natural, para limpiar el cuerpo y para combatir el dolor.
Hallaban en ella una gran auxiliar para aliviar los dolores articulares. Maceraban raíces y tallos. Además, la empleaban como champú anticaspa y para evitar la caída del cabello.
Lo que ellos hacían es que dejaban en agua por dos o tres días las raíces de la yuca y después se lavaban el cabello, dándose vigorosos masajes con esa agua en el cuero cabelludo.
Además de que puede suplir con creces al pan, la yuca tiene un sabor agradable y considerables aportes de Potasio (271 miligramos). También aporta Calcio, Magnesio y Fósforo.
Las hojas de esta planta, ricas en Vitamina C y Zinc, pueden contribuir al cuidado de la piel y a aliviar los daños causados por el sol y otros agentes, que puedan causar irritación al órgano más grande de nuestro cuerpo.
Eso sí, es importante saber que para conseguir estos milagrosos efectos positivos en la piel, hay que hervir las hojas. Si se usan sin hervir causan más mal que bien. Luego de machacarlas y hervirlas, se dejan refrescar y se colocan como emplasto sobre la zona afectada.
La raíz (también previamente hervida), produce también efectos benéficos al organismo.
Precisamente también a la piel que ha sufrido quemaduras solares. Luego de hervir la raíz, muélala o macháquela hasta conseguir una pasta, la cual aplicará en el área sensible.