Variedades

Un baluarte de la música en el olvido


La historia nacional suele referirse a los cambios políticos y sociales que se han gestado a través de las décadas, y naturalmente a quienes hicieron posibles esos eventos, sin embargo por alguna razón existen nombres y actos de personas en el anonimato, que aunque no gestaron nuestra independencia, sí dejaron una huella indeleble en el ámbito internacional; como es el caso del músico Luis Russell.
Afortunadamente, para rescatar la memoria y obras de Russell, un grupo de conocedores y amantes del Jazz crearon la Fundación que lleva su nombre y que de acuerdo con su director, Ernesto Crouch, se trata de una organización sin fines de lucro cuyo propósito es crear una visión organizada de este primer jazzista panameño y "de todo lo que Panamá ofrece en el ambiente del Jazz".
"No sólo está él" reconoce Crouch, "hay desde esos años (década de 1920) hasta hoy, muchos panameños en el ambiente del jazz que son o fueron conocidos más en el extranjero que en Panamá".
Pero, ¿quién fue este emblemático panameño citado por músicos alrededor del mundo, de quien se han escrito reseñas elogiosas en enciclopedias de música y que incluso posee sitios en la Internet con su biografía, discografía y logros?
Nacido en la isla Careening Cay, provincia de Bocas del Toro en 1902, Russell recibió la educación musical desde su hogar para convertirse después en uno de los músicos de Jazz más influyentes de su época.
"A él le inculcaron todas las riquezas de una época en que la educación musical era muy importante, aprendió que la música es disciplina, matemática, creatividad, de manera que recibió un basto conocimiento para entender otro lenguaje y forma de hablar a través de esta combinación de los sonidos", explica Courch.
Según Crouch, Russell fue "un gran músico", porque asimiló la disciplina esencial en la música y reflejó la absorción de esos conocimientos, ya que su padre era un profesor conocido en Bocas del Toro.
De acuerdo con las investigaciones hechas por la Fundación algunas personas de la época aún recuerdan a su padre como el "Teacher Russell" (Maestro Russell) mientras su madre había estudiado en los Estados Unidos.
Russell demostró ser músico no por adquisición sino por propiedad, sostiene Coruch, "algo adscrito a él, no adquirido, quizás el acervo disciplinario y la técnica las aprendió, pero la propensión a poder asimilar todo esto le era propio".
El padre de Russell, de quien aún no ha sido posible precisar su procedencia, trabajó como capitán de una barcaza para la United Fruit Company, mientras de su madre se dice que fue una indígena nicaragüense.
Pero como describe Crouch, "hay mucha historia que se pierde, yo recuerdo que nos hablaban de músicos que eran buenísmos, porque parece que existió una relación con Centroamérica muy clara, por las costas y los barcos".
Las investigaciones de la Fundación fueron efectuadas en una visita a Bocas del Toro en 1996, donde encontraron amigos de la infancia y familiares de Russell, de quienes recabaron distintos datos que aún permanecen confusos.
Uno de los aspectos más importantes de la vida de este músico es la forma como logró llegar a Los Estados Unidos, país que desde su niñez y por referencias de su madre deseaba conocer, además porque con el correr del tiempo debió notar que era allí donde el Jazz lograba trascender de los escenarios a las grabaciones fonográficas.
Russell tocaba desde muy temprana edad en clubes de la ciudad de Colón, alrededor de 1917, de modo que siendo aún un adolescente notó el constante movimiento de músicos en la zona, "era donde todo ocurría", comenta Crouch.
Pero la forma como Russell logró reunir el dinero para cumplir su sueño, se acerca más a la utopía dominguera de quienes compran chances y billetes.
" l se ganó la lotería", sostiene el director de la Fundación, "había comprado un billete y se sacó los cuatro números ganándose 3 mil balboas".
Esa cantidad de dinero era suficiente en 1919 para trasladarse a Los Estados Unidos, junto con su madre y hermana y vivir holgadamente.
Aunque existen discrepancias en torno al viaje de Russell - algunos cuentan que se fue con su hermana, otros dicen que con ambas - lo cierto es que con su talento logró prontamente procurarse un lugar destacado en el mundo del Jazz en Nueva Orleans, donde vivió y trabajó como pianista.
En 1925, Russell se mudó a Chicago para unirse al grupo "Doc Cook and his Dreamland Orchestra" y luego se convirtió en el pianista de King Olviver"s Band.
Posteriormente se mudó a Nueva York con Oliver en 1927, antes de formar su propia banda "Luis Russell Orchestra", que estaba integrada por distintos miembros de la banda de Oliver.
En 1926 grabó seis canciones con los "Hot Six and Heebie Jeepie Stompers", para 1929, su propia banda había crecido de seis a diez miembros y grabaron 12 discos que actualmente son considerados en el mundo del jazz como uno de los primeros y mejores ejemplos de música Swing.
La banda empezó a tocar en algunas de sus primeras grabaciones con el ahora célebre Louis Armstrong, hasta que en 1935, Armstrong formó parte integral del grupo durante los siguientes ocho años bajo la dirección del panameño.
Russell formó después otra banda de 1943 al 48 que tocó en el club Savoy y el Apollo, e hizo algunas otras grabaciones.
Durante sus últimos 15 años, como cuenta su sitio en Internet y coroboran sus seguidores, Russell vivió alejado de la música, trabajando en una tienda de dulces, una juguetería y después laboró como chofer de taxi.
Según relata Roberto Mariette, tesorero de la Fundación, por dificultades Russell se apartó de los escenarios, "la música de él era el swing y para los años cuarenta el beep bop (otra forma de jazz) estaba surgiendo y los músicos de ese entonces no estaban a la altura de los músicos más jóvenes (es decir que no se podía comprar el talento de unos con el de los otros), al punto que se decía que los más jóvenes eran unos charlatanes".
Además de Armstorng, Russell compartió escenarios con los mejores músicos de la época, como Jorge Foster, Paul Barbarin, Al Nicholas naturalmente dirigiéndolos a todos.
Ya en a década de 1950 Russell regresó a Panamá y visitó a sus amistades, a su padre enfermó y se presentó en algunos clubes del área informalmente, para luego regresar y morir de cáncer en 1963, dejando a su esposa y su hija en Estados Unidos.
"Lo triste es que Panamá, creo que con cierta inocencia ha olvidado o desconocido a Russell, seguro muchos le recuerdan pero el resto de las provincias no le conocen", admite Crouch.
Aunque nunca ganó un premio Grammy o viajó a tocar a Europa, la música de Russell se escucha, se toca y se aprecia en el lejano continente.
El pasado martes 27 de junio la Fundación Luis Russell celebró en el Centro PanUsa un encuentro donde se dictó una conferencia, se mostraron vídeos y fotografías del panameño. Según Ernesto Crouch, se espera en el futuro coordinar presentaciones conversatorios de Jazz para mantener viva la memoria de éste y otros músicos criollos que han trascendido las fronteras.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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