Variedades

Un Big Mac sin carne, una historia para contar

Me contaba una amiga que uno consume carne, que un día ella y su esposo deciden pasar por McDonald’s a comprar algo para comer, ya en el


Nicole Puello (nicolepuello@gmail.com) / -

Me contaba una amiga que uno consume carne, que un día ella y su esposo deciden pasar por McDonald’s a comprar algo para comer, ya en el autorrápido, ella ordena un Big Mac sin carne. Una vez llegan a la ventanilla, la joven que los atiende pregunta una vez más lo que desean, para asegurarse de que entendió bien, ellos confirman y entonces la joven le indica a la cocinera (que imagino estaba totalmente confundida) sí, un Big Mac sin carne.

En ese momento, la cocinera asoma su cabeza y grita ¡Ah, eso entonces es un derretido! Pero aquí no termina todo, luego de las respectivas confirmaciones, la cajera, en un tono bastante sarcástico, les pregunta: Me imagino que lo acompañarán con agua en botella y papitas sin sal.

Esta historia me hizo preguntarme con cuántas de estas situaciones tendrán que lidiar en Panamá las personas que deciden convertirse en vegetarianos o veganos.

Yo estoy muy familiarizada con este tema mucho antes de lo que se convirtiera en un movimiento en Panamá, ya que estudié cocina en Vancouver, en donde muchísimas personas han optado por estos estilos de vida, y en clase nuestros profesores siempre repetían la importancia de tomarlos en cuenta al momento de diseñar menús.

Decidí conversar con otra persona que conozco y que es vegana desde más de 6 años para conocer sobre sus experiencias. Ella me comenta que todo comenzó cuando vio un video de cómo era el proceso desde que nace el animal hasta que llega al supermercado y que le causó mucho dolor el sufrimiento que viven y así decidió empezar. Ella se convirtió mientras vivía en Estados Unidos, donde yo también viví y donde es conocido que a muchos animales que consumimos se les inyectan hormonas o antibióticos, lo que también contribuyó a que tomara esta decisión. Pero me decía que al mismo tiempo viviendo allá le era menos complicado porque hay múltiples supermercados completamente vegetarianos y que los restaurantes tienen menús especiales.

Me contaba que en Panamá casi siempre que va a un restaurante, la primera reacción es ¿SIN CARNE, SIN QUESO? Ya que el ser vegano todavía no es nada común en nuestro país.

Que justamente hace unas noches ordenó unos nachos solo con guacamole y pico de gallo, a lo que la joven que la atendía respondió: ¿Sin queso, sin pollo, sin “sour cream”? Lo que ella pacientemente confirma, ya acostumbrada a este tipo de preguntas, que incluso luego traen a la cocinera a la mesa y otra vez le repite lo mismo. Para su sorpresa, cuando le colocan el plato en frente contenía pollo, queso, “sour cream”, el guacamole y el pico de gallo. Me decía que todos sus amigos se reían porque ya es algo normal y que es muy raro que en un restaurante que no sea vegetariano le sirvan correctamente a la primera.

Me contaba que en la ciudad ya existen diversas alternativas de comida vegana, restaurantes como loving hut , La casa vegetariana, El vegetariano consciente, Ajonjolí, Orgánica, El mercadito biológico, Veggie moon y 3 1/2, entre otros, y que sus amigos se sorprenden cuando los lleva a estos lugares, ya que no pueden creer que el sabor y las texturas sean tan ricos y parecidos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América