Use sobras de comida, recortes del jardín, y otros desechos orgánicos para crear una pila de abono. El abono es una mejora rica para la tierra que puede ayudar a aumentar la retención de agua, reducir la erosión, y reemplazar a los fertilizantes químicos.
Si tiene plantas saludables que quiere reemplazar, dónelas a jardines o escuelas comunitarias, o ofrézcalas a sus vecinos.
Mejora: aporta materia orgánica y arena.
Los suelos arenosos son secos; no almacenan el agua como los arcillosos y hay que regar bastante. Con los arcillosos no hay problema en este aspecto, incluso puede ser negativo si retienen demasiada agua.
Mejora en tierras arenosas, y por tanto, con baja capacidad de retención, puedes darle cohesión añadiendo unos 100 kilos por cada 100 m2 de turba u otro tipo de materia orgánica e, incluso, añadiendo algo de tierra arcillosa. Si retiene poca agua, riega con menos cantidad pero con más frecuencia.