Heráclides Agustín Amaya Díaz es un joven muy talentoso, que a sus 24 años sabe lo que quiere, dónde buscarlo y los mecanismos para poder alcanzarlo.
Uno de los escenarios para dar a conocer su talento ha sido el concurso Cuna de Acordeones, que le ha dado la oportunidad de ser reconocido en el país por sus dotes, y no por ser el hijo del famoso acordeonista Heráclides Amaya.
Este tableño aspira a convertirse en un gran músico, y aunque muchos lo consideran irreverente, él asegura que sólo es un muchacho seguro de sí mismo.
"Hijo de tigre nace rayao".
Esto es lo que se dice de los hijos de músicos, aunque con Heráclides las cosas no son así. Cuando era pequeño no le interesaba aprender a tocar el acordeón, a pesar de que su padre le insistía.
Pero a los 15 años, cuando murió uno de los mejores tipiqueros que ha tenido Panamá, Victorio Vergara, se interesó por tocar el acordeón. Por primera vez le pidió a su papá que le enseñara. Desde entonces el instrumento es su compañero inseparable.
Fue discriminado.
Con la alegría que lo caracteriza, Heraclides Amaya asegura que es la primera vez que él queda en un concurso, porque siempre había sido discriminado por su forma de ser, el tatuaje que tiene en el cuello y porque le gusta el rock.
"Las personas dicen que no soy un tipiquero serio, por mi forma de vestir y de hablar, pero yo soy así y no voy a cambiar porque entonces ese no sería yo; sino otro", argumenta.
Un músico de oído.
Heráclides, también conocido como "Killito" porque a su papá le apodan el "Kille", confesó que él es un músico de oído y en las prácticas con los demás concursantes de Cuna de Acordeones menciona que no entiende nada cuando le hablan de tocar una nota en sol, la, re mayor, etc. Para tocar sólo necesita ver a alguien tocando las teclas, o simplemente escuchando.
Sus gustos.
"Killito" es fanático del rock, de patinar, jugar fútbol...y de las parrandas.
Algunas personas dicen que existe una rivalidad entre "El Bellón" y él, pero Heráclides asegura que en la tarima es una cosa y fuera de ella es otra.
Niega tener alguna rivalidad con su compañero de concurso, y lo que ocurre es lo normal, pues todos los participantes anhelan quedarse con el primer lugar.
Su sueño.
Como todo artista, le gustaría tocar un tipo de música diferente que las personas puedan disfrutar desde la primera pieza, hasta la última, con un ritmo movido.