Variedades

Un convento de laboratorio para probar un nuevo arroz


Un grupo de 20 monjas filipinas han servido durante seis meses como cobayas humanas para comprobar las excelencias de una variedad de arroz de alto contenido en hierro, bautizada como IR68144.
El cereal, elaborado por el Instituto de Investigación Científica del Arroz (IRRI) y cuyo objetivo es dotar de una mejor dieta al tercer mundo, se probó primero en ratas y después en una familia filipina con cuatro hijos, pero se consideró que los resultados, pese a su éxito, no eran concluyentes y se pidió a estas monjas, quienes han solicitado el anonimato, que probaran el alimento.
"Las mujeres sufren mayor deficiencia en hierro que los hombres, así que elegimos a un grupo de monjas para el experimento convenciéndolas de que los beneficiarios serían los pobres", explica el doctor Glenn Gregorio, coordinador del proyecto y miembro del IRRI.
Las religiosas no sólo tenían un bajo nivel de hierro en su organismo sino que además sufrían anemia, por lo que durante seis meses el convento se convirtió en un laboratorio.
"Durante los primeros meses se alimentaron con arroz de consumo normal en Filipinas y, transcurrido ese tiempo, descubrimos que el 70 por ciento de las monjas seguía con un nivel de hierro por debajo de lo normal, pero tras dos meses ingiriendo el IR68144, la cantidad de hierro en sus organismos se dobló", explica Gregorio.
El científico asegura que esta variedad de arroz es muy fácil de cultivar y posee una gran cantidad de zinc que facilita que el hierro sea absorbido sin problemas por el organismo.
El 90 por ciento del arroz que se produce en el mundo procede de Asia, donde más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza.
El alimento constituye la dieta básica de los asiáticos, quienes satisfacen su hambre, pero apenas les aporta proteínas.
En Asia, cerca de un 60 por ciento de las mujeres embarazadas y el 40 por ciento de los niños sufren deficiencia de hierro, lo que reduce su capacidad inmunológica y ocasiona la muerte del 20 por ciento de mujeres durante el parto.
Para ayudar a los agricultores de arroz de los países en vías de desarrollo, en 1960 se creó en Filipinas el IRRI, una organización no gubernamental (ONG) que desde entonces ha desarrollado 60 variedades de arroz de forma tradicional.
El doctor Gregorio, de 34 años, comenzó sus estudios en Mindanao (900 kilómetros al sur de Manila) y en 1981 destacó por una original idea para secar con energía solar los productos agrícolas, lo que le valió ser incluido entre los "Diez Jóvenes Científicos" de Filipinas.
Después se incorporó a la Universidad de Filipinas, donde tiene su sede el IRRI, y se licenció en Reproducción de Plantas y en Plantas Genéticas.
Precisamente las alteraciones genéticas son el motivo de que algunas asociaciones de granjeros filipinos hayan protestado por los experimentos del IRRI.
"Ello se debe a una falta de información.Yo estoy a favor del uso de los Organismos Modificados Genéticamente" con una regulación adecuada porque pueden resultar beneficiosos para solventar el problema del hambre en el tercer mundo, explica el doctor Gregorio.
Para convencer a los especialistas en nutrición de las virtudes del IR68144, el IRRI planea repetir el proyecto con 200 monjas de ocho conventos de Manila, bajo la supervisión de especialistas filipinos y estadounidenses.
La mitad de las religiosas católicas a las que ya se conoce como "las hermanas de la nutrición", consumirán durante un período de nueve meses una dieta exclusiva de arroz corriente del mercado y la otra mitad consumirá el IR68144.
Los resultados obtenidos quizás sean un paso adelante en el logro del sueño de Glenn Gregorio de "ayudar a los más pobres entre los pobres".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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