Variedades

Un cultural arranque de carnaval


La elección de la reina se dio también con el baile de los miles de libros de la biblioteca más grande del país: Biblioteca Ernesto J. Castillero, del Parque Omar.
El carnaval no se puede encerrar, y menos ponerlo dentro de paredes de cristal. Ese fue el mensaje que los cientos de panameños mostraron a los organizadores de esta fiesta. Desde las dos de la tarde, ya las personas se hacían revisar por las unidades de seguridad en la entrada del Parque Omar.
La ruta de la rumba, a pleno sol de verano, no era ajena a nadie que desconociera el lugar. La música de la discoteca volaba por todo el inmenso centro recreativo; indicaba el lugar quizás como la estrella que iluminó a los reyes magos. Como hormiguitas, los seguidores de estas jóvenes cargaban sartas de globos, bolsas de suéteres, instrumentos musicales, pancartas enormes, fotos impresas en vinil, todos con su color distintivo.
Si le gusta el verde, hay verde; si le gusta el negro, hay mucho negro; si le gusta el chocolate, también hay marrón, y así hasta llenar la colina que está enfrente de la pista de patinaje del antiguo Club de Golf, reconocido ahora por ser la sede de la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero.
El sonido potente de las dos torres de bocinas chocaban directamente en los cuerpos de los presentes, electrizándolos; tanto así, que no se necesitó de poner ni una silla para las barras. La "lomita" era más que perfecta para ver desde cualquier punto todo lo que pasaba en la tarima, que también fue pensada para dicho fin: enorme y con buena iluminación.
Podría decirse que fue el arranque del carnaval capitalino. Los rostros bañados de sol y de alegría de estas personas eran testigos de que un carnaval es más divertido cuando se suma más gente, comparsas, artistas y agua; mucha agua, pero embotellada para refrescar la sed.
Y quién fue la reina. La ganadora fue Kathya Real, conocida como "Kathy" por los miembros de su barra, quienes no se dejaron opacar en ningún momento por la numerosa comparsa vestida de negro que tenía la representante de Chorrillo, Yureika González, quien resultó primera finalista. La segunda finalista es Irelis De León.
El público era en su mayoría jóvenes, por lo que la nota única de la larga jornada musical fue el reggae y el reggaetón. Salvo al final, cuando el jurado pidió que las cinco finalistas hicieran gala de otra destreza, para dar el veredicto. Moisés Rodríguez, el presentador, se tomó la iniciativa optando por que las "reinas" se menearan a ritmo de música cristiana, de Juan Luis Guerra.
La presidenta de esta fiesta demostró que tiene agilidad para moverse con el reggae. Arriba y abajo, arriba y abajo, a la derecha y a la izquierda. pero eso fue en la tarima, en los predios de la prensa y los invitados especiales, Giro improvisó un cuerpo de baile, junto a las chicas de la "Factoría".


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260903
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América