Según la nutricionista Gladys Del Río, equilibrar el desayuno es muy sencillo. Debe contener:
Cereales: Proporcionan hidratos de carbono que aportan energía, vitaminas y minerales. Los cereales integrales contienen, además, fibra. Ejemplos: Hojuelas de maíz, avena y otros.
Lácteos: Le dan al cuerpo proteínas de calidad, calcio, vitaminas A y D, y vitaminas del grupo B (principalmente riboflavina o B2). Ejemplos: quesos, leche y yogurt.
Frutas: Contribuye con hidratos de carbono, agua, vitaminas, minerales y fibra. Ejemplos: Jugos de frutas, que pueden estar congelados o naturales, de cualquier forma, las frutas enteras tienen fibra adicional.
Derivados cárnicos: Jamón cocido o serrano, fiambres poco grasos (de pollo o pavo), embutidos.. Contienen proteínas de calidad con función formadora (de construcción de tejidos y células) y cantidades variables de grasa con función energética.
Productos de grano: Panes integrales, panecillos, tortillas y tostadas con poca grasa.