Variedades

Un día con los jóvenes de Hogares CREA


A través de dos exitosas exposiciones, una en la Galería "Legacy Fine Arts" y la otra en el Museo del Canal Interoceánico, el artista argentino Daniel Bottero retomó sus caminos exhibiendo su más reciente obra "Back to the Cities".
Este trabajo es el resultado de una pausa en sus habituales series de las ciudades, con las que lleva alrededor de unos cinco años.
Durante todo ese período Daniel se dedicó a pintar ciudades, sin embargo en su pausa, a raíz de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, pintó por seis meses cuadros rojos, y una vez recuperado del impacto emocional, volvió a las ciudades utilizando colores fuertes como los marrones y grises, además de los amarillos y naranjas.
Sus obras, además de notables pinceladas y chorros, están cargadas de textura y movimiento, con los que le pide a la gente que se mueva, que no se queden quietas ni estancadas en la vida. "Con mis obras pretendo contagiar ese movimiento al espectador", asegura Bottero.
Igual de particular resulta de que en "Back to the Cities" se aprecian espacios grandes con figuras diminutas. Esto es debido a que el artista desea procurar la reflexión de que somos una pequeñísima partícula en todo el universo.
"Mi deseo es reflexionar respecto a la inmensidad que nos rodea, y no de lo inmenso que somos nosotros". Aunque anteriormente ha hecho series de ajedrez, en el caso particular de las ciudades comenta que en ellas encuentra el amor.
"Es en ellas en donde uno se conecta con las emociones y los sentimientos, es donde se da una interrelación con los demás y donde se vive la vida". Quizás una de las experiencias más gratificantes en la vida es ayudar de alguna manera a quienes nos necesitan, y Daniel Bottero encontró la suya.
Recientemente, unos 40 jóvenes en proceso de rehabilitación de los Hogares Crea recibieron las instrucciones y el asesoramiento del artista, para así pintar una serie de murales en esa entidad.
Tanto la planta baja, como la planta alta de la sede del hogar sirvieron como punto de partida para que los chicos y chicas participantes afloraran todos esos sentimientos acumulados.
Algunos pintaron temas espirituales como los paisajes e imágenes alusivas a Dios, mientras que otros hicieron "graffitis" y pintaron demonios. "Simplemente dejaron salir sus sentimientos, algunos expresaron su rebeldía y otros demostraron que están abiertos a una regeneración". En las caras de los jóvenes se veía que la terapia hacía su efecto, el ambiente era realmente de alegría y dinamismo.
Para Charlotte Rojas fue una experiencia especial. A pesar de que nunca había dibujado, siente que esta actividad la relajó. "En mi caso pinté a una chica que está meditando a la orilla de una catarata. Esto se debe a que me gusta la naturaleza". Charlotte no tenía idea alguna programada, sin embargo, una vez con pinceles en la mano, las ideas fluyeron por sí solas.
Y hasta fue una mañana de revelaciones. Osvaldo Sanjur, un chico bastante tímido, se negaba a pintar, sólo fue con la idea de compartir el día con sus compañeros. No obstante, fue descubierto por Bottero. De una forma casi abstracta, plasmó las distorsiones de la sociedad. "Cuando me reeduque estudiaré Arte", aseguró el chico.
"Aunque pareciera que es nuestro tiempo, no damos, seguimos recibiendo... nos han dado mucho, yo particularmente me voy con un alimento, lleno de alegría y de emociones".
El artista agregó que "si nos piden dar la vida es muy difícil, pero si uno da una hora de nuestro tiempo al mes a quienes lo necesitan, seguramente lograríamos un mundo distinto".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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