A partir de hoy hasta el 13 de junio, el Grupo Kaleidoskopio presenta en el Teatro Alvear la tragi-comedia "Un Día Cualquiera" del actor y también escritor italiano Darío Fo, quien en el año 1997 se convirtió en el sexto italiano en ganar el premio Nobel de Literatura.
Esta obra que también lleva impresa la pluma de Franca Rame, esposa de Fo, será llevada a las tablas en Panamá bajo dirección de Eugenio Fernández.
"Un Día Cualquiera" muestra la tendencia del autor de presentar temas divertidos, a la vez que compromete al espectador, al ofrecerle perspectivas de aspectos o temas que ocurren dentro de la sociedad, como la muerte, el aborto y el suicidio, entre otros, satirizándolos en muchas ocasiones.
Llena de situaciones grotescas y trágicas, pero con ribetes de comedia, esta obra cuenta con la actuación estelar de Elisa Fernández, quien luego de dos años fuera del escenario, emprende nuevamente su carrera teatral, en lo que ella denominó "un sufrimiento que ama".
Ella explicó que su retiro por dos años se debió a la lucha que es hacer teatro en Panamá, criticando seguidamente el hecho que en periodos de política, lo que llamo "la época del emanoramiento político", estos nunca hablaron de la cultura, y ese hecho le preocupa tanto a ella como a muchas personas que se dedican a las diferentes manifestaciones artísticas. Pero no obstante, señaló que su regreso se debió a que "el teatro es como ese mal amor, me hace sufrir, pero no puedo vivir sin él...".
Cabe señalar que el Grupo Kaleidoskopio ha puesto en escena obras como "Todas tenemos la misma historia" y "El día del saqueo" ambas de Darío Fo. Este dramaturgo italiano tiene una facilidad de captar todos los conflictos de la gente transfiriéndolos a situaciones graciosas que a la vez tienen un contenido muchas veces profundo.
Como todas las comedias de Fo, "Un Día Cualquiera" no es vana. "No es como otras obras que las ves y ni te acuerdas al día siguiente que pasó", indicó Elisa Fernández, directora del Grupo Kaleidoskopio.
Las obras de Fo conllevan mucho contenido humano, y en donde se tienen tan captada las actitudes de la gente que son manejadas con mucha ironía y con un humor negro tremendo. Es por ello que el Grupo Kaleidoskopio se interesó por las obras del actor y dramaturgo italiano.
Elisa Fernández quien interpreta el papel estelar de la obra, Julia, una publicista que está filmando un video de despedida para su esposo que hace un año la abandonó y en donde le indica su decisión de suicidarse, señala que es un personaje un poco extraño, y quien vive una vida acelerada producto de su profesión en la que el horario sin horario la hace actuar de ese modo.
Fernández a quien los personajes dramáticos le han llamado más la atención, describió a Julia, como un personaje lindo, humano, entretenido, loquísimo y divino, que a pesar de sus conflictos es una mujer profunda que logra solidarizarse con los demás y encuentra que su problema no es sólo de ella. Es con esta solidaridad con la cual se identifica la actriz de origen argentino.
A partir de ese día, que es "Un Día Cualquiera", Julia decide filmar el video de despedida y empiezan a ocurrir situaciones extrañas y malentendidos. Su número de teléfono es confundido con el de una psiquiatra, por lo que la gente, la mayoría de ellas mujeres, la llama equivocadamente para pedir consejos. Al inicio ella se rehusa a contestar, pero luego se dice a sí misma "que más da" y le sigue la corriente a las mujeres que solicitan su ayuda para resolver sus problemas.
A través de esos conflictos ella ve el suyo de otra manera, y se da cuenta que estaba actuando de forma absurda.
"Un Día Cualquiera" también cuenta con las actuaciones de Edgar Sánchez Romero, en el papel del ladrón mayor o cabecilla, y Raúl Bernal como el ladrón joven. Estos dos personajes cómicos y graciosos se introducen a la casa de Julia con la intención de entregarle unas flores cuando en realidad van a robarle algunas joyas, pero ellos no cuentan con que la mujer está algo desquiciada y sufre de muchas previsiones y crisis internas. En el apartamento cada cosa que ellos tocan se vuelve un problema, la alarma suena o encienden las luces.
El personaje del ladrón joven realizado por Raúl Bernal es algo tonto, pero al fin y al cabo no lo es tanto, porque analiza más las cosas que el propio cabecilla (Edgar Sánchez) quien es más preciso en vivir el momento y a quien las joyas le llaman más la atención que los aparatos sofisticados en la última tecnología. Un personaje acostumbrado a los sistemas obsoletos de robo.
La obra también cuenta con la participación de Eduardo Caballini, Tiziana Minghelli y María Elena Mena, quienes no aparecen en escena, pero sí se escucharán sus voces, en lo que respecta a las actrices, y en video, en cuanto a el actor Caballini.
Eduardo Caballini aparece en un video interpretando el papel de un sidoso y un personaje de policía, con el cual Julia mantendrá conversaciones equivocadamente, provocando sin querer, malos entendidos. Este actor también está encargado de la parte técnica de iluminación y sonido, y ambientación escenográfica.
Tiziana Minghelli realiza todas la voces de las mujeres que llaman y la voz de la vecina, en donde cada personaje es distinto, por su manera de pensar y de ver las cosas. Todos los personajes son una representación de cada parte de la sociedad que al final se mezclan y vienen a ser una gran vista global de lo que es la sociedad.
Los hechos están presentados en forma cómica, pero en el fondo llevan un mensaje para meditar.
Tres mujeres que llaman. La primera es una mujer que se cree todo lo que las revistan presentan, está muy preocupada por si el método de embarazo de la supuesta doctora le va a resultar. La segunda es una prostituta de bajo nivel social y con muchos problemas psicológicos, y desesperada por salir de ellos. Este personaje vive en un sub-mundo del cual quiere salir. Y la última es una doctora que no deja saberlo hasta el final de la obra, la cual tiene los mismos problemas que el personaje central, lo que da como resultado una identificación entre las dos.
La manera en que se van desarrollando los hechos la hacen ser una obra muy interesante. Es muy humana y cómica, con un desenlace sorpresivo, que vale la pena presenciar y sobre todo llevarse la enseñanza que tiene, que no es más que el identificarse y solidarizarse con los problemas de los demás, con lo cual finalmente te das cuenta que siempre se encuentra una salida, una esperanza.
Mucha gente se puede ver reflejada en esta crítica tragi-cómica de la vida, que tendrá un final impensable.