El Domingo de Resurrección es un día para recordar que a la vida eterna se llega llevando una vida de hacer el bien y de amor como la llevó Jesús, haciendo de la tierra una copia de lo que es el cielo: un mundo de amor.
En un mundo que busca alejar la muerte, donde la gente quiere encontrar el secreto para vivir más y mejor; donde la gente no quiere envejecer; este triunfo de Jesús sobre la muerte es buena noticia para todos. "Cristo ha resucitado y Él es el anticipo de quienes duermen el sueño de la muerte". Es el momento de reafirmar lo que se dice en el Credo:
"creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna". Esto no es un escapismo fácil
al más allá, sino una exigencia para aquí y ahora. La fe en la vida eterna invita a que vivamos como resucitados. "Si resucitaron con Cristo, aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra".