Variedades

Un escenario para la cultura


La reciente restauración de nuestro baluarte de la cultura panameña causó gran conmoción por el esplendor que le dieron las manos del restaurador estadounidense, Anton Rajer.
Sin embargo, desde su reapertura en agosto 2004, el Teatro Nacional ha sido escenario de eventos que en el sentido estricto de la cultura debieron escenificarse en sitios apropiados y acordes con su naturaleza.
Javier González, administrador del Teatro Nacional, explicó a El Panamá América que la citada presentación fue un compromiso que dejó la pasada gestión, y por lo tanto no se podía cancelar.
"Estamos conscientes del uso apropiado que debemos ofrecerle al teatro. Ahora, con la designación del nuevo director del Instituto Nacional de Cultura (INAC), Reiner Rodríguez se ideó una comisión que evaluará cuál espectáculo tiene las condiciones apropiadas para presentarse en nuestra primera casa de la cultura", comentó.
Mencionó que existen algunas situaciones que se escapan de sus manos. "Está el aspecto del mantenimiento de las infraestructuras que requiere un costo superior en cuanto a la adquisición de los materiales de aseo y el personal calificado para las labores de restauración".
Y es que con los ingresos generados durante las últimas presentaciones, el Teatro Nacional está sufragando los costos de luz y mantenimiento.
Ayer las máximas autoridades del INAC estuvieron en la Asamblea Legislativa justificando su presupuesto anual para precisamente garantizar que la promoción de la cultura vaya en buen rumbo.
El administrador del Teatro Nacional dejó claro que con las ganancias obtenidas del alquiler del recinto se ha garantizado el buen mantenimiento de la colocación de las 50 mil hojas de pan de oro (ubicado en los balcones) y limpieza de pisos de madera, y demás rincones del baluarte de la cultura.
Para Anton Rajer, quien estudió Historia de Arte en la Universidad de Wisconsin y restauración en el Centro de Churubusco en México, el camino ideal para conservar el conjunto arquitectónico del Teatro Nacional está en la creación de un patronato. "No estamos hablando de una propiedad en Costa del Este sino de una joya para las artes".
Al restaurador del teatro no solamente le preocupa la conservación de su obra sino la poca promoción turística que tiene este lugar como atractivo para los extranjeros.
Esta prestigiosa edificación desde su creación ya ha sufrido tres transformaciones (1941) (1971-1974) (2000-2004).
Rajer, que durante 10 años ha investigado sobre el devenir histórico del Teatro Nacional y la participación del muralista y maestro panameño, Roberto Lewis, está convencido de que mientras no haya patronato que administre este edificio, en menos que cante un gallo se repetirá el mismo desenlace evolutivo.
La suerte que ha tenido esta "casa de ópera", que para el año de 1939 fue utilizada como sala de cine, dice mucho del criterio cultural de nuestra sociedad.
Se espera que la nueva administración haga los esfuerzos para que este escenario cultural no pierda su esplendor.
En 1970, el Teatro Nacional cerró sus puertas por pésimas condiciones. De acuerdo a investigaciones fue pintado en 1908 para su inauguración, y luego en 1926, 1941, 1958, 1974 y 1996, por lo tanto existe una historia cromática.
En 1930 el teatro gozó de un apogeo artístico. Fue escenario de distinguidos grupos de teatro, de orquestas, y de ópera.
Durante casi cuatro años (2000-2004) se emprendió la labor que contempló la restauración artística del plafón y del lambrequín; en los frentes de los palcos hechos por Lewis y Corrado. Igual tiempo llevó la restauración en los medallones de las escaleras principales.
Las butacas del área de la platea y del anfiteatro son totalmente nuevas. En 1937 se estrenó La Cucarachita Mandiga de Rogelio Sinán.


fecha edicion
old id
174634
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América