Variedades

Un hombre y una mujer que caminan de la mano de Dios

"Contigo pan y cebolla", sí, como dice el refrán, pero también amor, respeto y tolerancia.


UNA MUJER COMPLETA como Modaldo Tuñón la quería le dio Dios un 17 de septiembre hace 56 años.
Ante el altar la jovencita y el mozo perseverante juraron amor eterno.
Modaldo Tuñón Alvarez, oriundo de Pocrí (84 años) y su esposa Maggy, de 76 años (capitalina), se conocieron en la escalera del edificio donde vivían ambos. Tienen tres hijos, 9 nietos y 2 biznietos.
"Fue en la escalera donde nos conocimos. El mismo se presentó. El era vecino, él vivía abajo y yo arriba. Yo estaba en la universidad. Y, como quien no quiere, coincidentalmente cada vez que yo bajaba él subía".
Y he allí que "el interés mueve montañas" y como el joven halló que ella reunía requisitos de la mujer que le gustaría para compañera de su vida, perseveró...y alcanzó su meta.
Como él veía que Maggy "iba todos los días a misa y al rosario con mi madrina (porque ella fue la que me crió porque yo era huérfana de padre y madre) y un día me dijo: "Voy a tener que hacer yo lo mismo". Y entonces él iba a la iglesia para verme. Iba detrás de mí. Luego solía esperarla en la universidad, donde ella estudiaba el profesorado con una beca. La llamaba todos los días. Le enviaba flores y cuando a ella le gustaba algo "al tiempito él me lo daba. Por ejemplo, como en esos tiempos lo que había era radio y me gustaba mucho escuchar las canciones románticas, él me regaló un cancionero latinoamericano, donde estaba la letra de muchos boleros".
El noviazgo duró un año y cuando vino el primer bebé ella estaba en la Universidad y cuando era la hora de lactar al recién nacido, ella bajaba y allí estaba Modaldo con el bebé al cual llevaba acostado en una almohada. Ella le daba pecho y se quedaba dormidito y él lo regresaba a la casa.
"Ví que él era un hombre muy bueno, trabajador, de buenos sentimientos, luchador, muy preocupado por su familia: buen hijo, buen hermano (educó a sus 14 hermanos). Y ha sido excelente esposo y padre. Le ayuda en los quehaceres hogareños, la cuida y vela por su seguridad constantemente.
En una relación, para que funcione dice ella, debe haber "por encima de todo el amor, nos queremos mucho, estamos unidos. Conversamos y cualquier situación difícil la enfrentamos juntos. Pero, sobre todo, perdonamos. Tenemos los mismos intereses, nos preocupamos por la familia.
"Somos una pareja luchadora. Pobre, humilde, sencilla, decente y estamos siempre unidos. El es un hombre muy inteligente. Se preocupa por que la casa tenga todo lo que necesita", comenta nuestra interlocutora.
Más de treinta años él se dedicó a hacer y vender rótulos de toda clase. Ella ejerció la docencia. Educaron a sus tres hijos y todos tienen una buena profesión: uno es doctor en ingeniería de sistemas, la hija es médico y el otro es psicólogo.
"Si él está enfermo, yo siempre estoy al pie de él. Procuro aliviarle sus cosas para que no tenga tanto trabajo", añade y comenta que él es muy ingenioso y ahora está trabajando en un invento que cuando lo culmine gustará a mucha gente porque le ahorrará esfuerzo.
Al hablar de ello recuerda que en tiempos en que no existían las maletas con rueditas, él ante la necesidad de evitar excesivo peso a su hija que iba al extranjero a estudiar, tomó las ruedas de unos patines y las pegó a un plástico y luego las adaptó a las maletas y todo el mundo se detenía en Brasil a observar cómo la muchacha arrastraba cómodamente su equipaje.
"Cuando nos casamos se nos dijo que debíamos amarnos y ser fiel hasta que la muerte nos separe y así ha sido. El me protege, él me cuida. Estamos siempre atentos a lo que el otro necesita".
Así llevan más de 50 años, "caminando con Dios todos los días. Rezamos juntos en la mañana y en la tarde. La base es nuestra fe en Dios y la fidelidad. Andamos juntitos".
El defecto de él, dice Maggy es su adicción al trabajo.
Esa mujer completa que Modaldo le había pedido a Dios es una excelente madre, esposa y administradora del hogar. "No hay que andar detrás de ella para que haga esto o lo otro. Es muy organizada y siempre tiene todo al día y la casa limpia como si todos los días estuviéramos esperando visita", dice el feliz esposo al cual ella prepara deliciosas comidas y le tiene lista desde la noche anterior la ropa que se va a poner al día siguiente. Por si fuera poco ese mimar, le busca las chancletas y comparte amenas tertulias. Quienes se aman comparten lecho, techo, pan y fe: ambos son cristianos activos para quienes la familia y la fidelidad son importantes.

  • Parejas jóvenes, habla la voz de la experiencia: hagan como el perro, "que siempre da tres vueltas antes de echarse cerca de las cenizas, porque la primera vez se quemó. Hay que contar hasta diez y luego dialogar, dialogar y dialogar".

  • Dios nos ha dado una vida y una guía y lo que hay es que caminar como pareja fundamentada en los valores cristianos.

  • Sacrificarse y ceder en favor de la relación vale la pena.


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185493
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América