Se ha dicho tanto y especulado a millón sobre lo convulsionado que está el mundo, que pareciera que la gente común y corriente, culpa de manera directa de todo lo que acontece a los días finales del presente siglo.
Unos dicen que se trata de fenómenos paranormales, de fuerzas del mal, de espíritus vengativos, de profecías que se cumplen y aunque la iglesia asegura que se trata de un simple cambio de hoja en el calendario el temor se ha apoderado de muchos.
Pero, como siempre lo que se dice en la calle cobra bastante fuerza, entrevistamos a Lamasimi, un veterano experto en temas relacionados con lo oculto, que nos explica el sentir de la gente y lo que muchos están haciendo por miedo a los días venideros.
"Lo que ocurre es que la gente en la calle se deja sugestionar por la gran cantidad de conflictos bélicos que se dan simultáneamente en el mundo, también les afecta la furia que pareciera tener la madre naturaleza contra la raza humana y que ha cobrado la vida de miles, pero a mi parecer, lo más importante y lo que más pánico causa en la gente es el hecho de que muchos aseguran que las profecías de Nostradamus y algunos pasajes bíblicos, están por cumplirse", dice Lamasimi.
Es obvio, existe cierto recelo con respecto a lo que pueda traer el nuevo milenio, pero ello no debe ser motivo de preocupación. No obstante, quienes desean "ayudarse", nos explica el entrevistado, encuentran en los rezos, los baños, las velas, flores y amuletos, un escape a sus preocupaciones, amparándose en que la gente dice: ayúdate que Dios te ayudará.
Sin embargo, la Biblia señala, en Juan 8:31-32, "Si permanecéis en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".
Es cierto, "el ser humano siente temor y busca refugio en lo que según sus conocimientos o creencias, le será de ayuda o alivio. Eso no es pecado; siempre y cuando no se le haga daño a nadie, cada uno tiene derecho de procurarse una vida más tranquila", manifiesta la fuente.
Durante nuestra entrevista con este misterioso personaje, al que hemos recurrido en varias ocasiones para realizar nuestros escritos, pudimos observar una gran cantidad de velas y flores en todo su apartamento. Sobre el particular nos comentó que la flores son sinónimo de vida y que la vida es el centro de todo. El recomienda tener flores en la casa, preferiblemente blancas y rojas, símbolos de pureza y amor, a ellas hay que cambiarles el agua todos los días y botarlas antes de que sequen.
Las velas son otros de los objetos para la suerte que se imponen con la llegada del próximo milenio. No importa el color de la vela, excepto la negra, todas son portadoras de vibraciones positivas. Explica el entrevistado que antes de encenderla se le debe rezar un Padre Nuestro y orar por lo que se desea. Es recomendable pedirle a los santos o a los ángeles y mantenerla encendida durante la noche.
Lamasimi nos dice que muchas personas le han hecho consulta, sobretodo en los dos últimos meses, siendo su mayor preocupación la llegada de fin de año. "La mayoría busca un amuleto para la suerte, algo con lo que puedan sentirse protegidos", añade que tanto hombres como mujeres e inclusive jóvenes, que no es usual, andan en busca de un buen amuleto.
Se podría decir que lo anterior ha dado resultados positivos. Hasta los más incrédulos buscan protección en los santos y los ángeles, cuya presencia se ha puesto de moda en la vida cotidiana; cuadros, velas, cofres, candelabros, porta retratos y demás objetos, son puestos en las casas con la finalidad de atraer lo bueno. Aunque los cristianos, que se basan en las Sagradas Escrituras, se fundamentan en 1Timoteo 2:5 "Pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: el hombre Cristo Jesús".
"Los ángeles son seres de luz, que están para protegernos. Buscar su ayuda no es malo, aunque usted no lo crea, aprender a tener contacto o comunicación con ellos, nos puede ser de gran ayuda", explica Lamasimi, añadiendo que los ángeles pueden llegar a ser nuestros inseparables guías.
La fuente fue enfática al decir que: "de nada sirven los baños, el encender velas, colocar ángeles y santos por toda la casa, si no se hace un verdadero cambio de corazón. El cambio no es cosmético, es espiritual", explica.
La búsqueda por lo espiritual, lo positivo y subliminal, sin confundirlo con lo trivial, desviado o tenebroso, han hecho a muchos mejor persona. La fe mueve montañas y parece que los hombres han comprendido el mensaje, aunque cuando hay fe, no cabe el temor.
Un nuevo milenio no es más que la continuación de la vida, de días que debemos ver con ojos esperanzadores. En esta época, debemos hacernos el firme propósito de trasmitir amor al prójimo y el temor desaparecerá.
Más que un cambio de fecha, se trata de un siglo en donde todos debemos aceptar que tenemos responsabilidades para con este mundo, siendo las más apremiantes: la paz y el amor.