La lectura en esta ocasión por medio del Círculo literario Letras de Fuego sirvió de preámbulo para que un público diverso se deleitara con un excelente espectáculo teatral.
Fue un monólogo en el que Ilena Solís, actriz y profesora de artes dramáticas, hizo gala de experiencia, manejo óptimo de la expresión corporal y pasión por el espectáculo teatral. Esto se dio en la presentación, el lunes pasado, de la obra “Mudo quiere ser diablo”, durante una reunión de Letras de Fuego.
Este espectáculo teatral fue creado por el escritor Alberto Guardia, inspirado en la actividad de bautismo del diablo mayor, que se realiza en Portobelo, frente a la iglesia en miércoles de ceniza.
Fue en uno de estos días, en los que la actriz Solís, estando de visita en este pueblo costero, veía la lucha de diablos revestidos en cascabeles, quienes danzaban por todo el pueblo con máscaras, asustando a las personas, cuando se vio presa por el encanto de la danza del Diablo Mayor.
Este diablo poseía una gran energía al danzar, por lo que Solís se interesó por el estudio de esta tradición de Portobelo y junto a Guardia creó el monólogo para perpetuar en forma teatral un testimonio de existencia de estos personajes.
Fue así como “Mudo” fue presentado por Solís en Exedra Books, donde ella comenzó con su preparación como artista, maquillándose frente a los espectadores, mientras le relataba detalles de lo que es el mundo del teatro.
Con una serie de máscaras, Solís, miembro del grupo de teatral Oveja Negra, inició con relatos de tragedia y comedía, hasta que le llegó el turno de representar al mudo.
“Mudo” era un pobre ciudadano desocupado, cuyo único sueño era ser el diablo mayor de Portobelo durante el carnaval, entonces pasaba sus días observando lleno de intriga a su abuelo, que era el Diablo Mayor.
Pero mudo era sólo un hombre que quería ser diablo mayor y no había más nada en él. Fue este el ser que se apoderó poco a poco del cuerpo y la mente de Solís, quien proyectó la pereza, angustia y ansiedad que tenía esta persona por alcanzar su única meta en la vida.
Mudo pasa por escenarios como Santa Ana, el antiguo Mercado Público sentado en el Terraplén y finalmente regresa a su pueblo, su querido Portobelo.
Este personaje se ve preso de brujas, desempleo y abusos de personas que se aprovechan de su falta de deseo, incluso acepta el convertirse en animal.
Un pelícano, quizás un perro, un vagabundo y un desesperado sin trabajo, vagando en el parque de los aburridos, todos representan a Mudo.
Cada uno de estos personajes viven, respiran, sueñan y decaen en el cuerpo y la mente de la actriz Solís, a la par que representa en sí misma al bien y al mal.
Esto constituyó todo un reto para la artista, a la que los aplausos del público y la plena realización de estos protagonistas, todos en ella, le dieron el triunfo esa noche.