Para algunas la etapa del embarazo transcurre sin muchas molestias, sin embargo para otras es un estado casi de enfermedad, en la que les duele hasta mover un dedo.
De acuerdo con Claudia La Moth, directora del Centro de Preparación para la Mujer en el Parto (CEMPLAC) y jefa de la Sala de Partos del Hospital Paitilla, la embarazada debe ejercitar los músculos que intervendrán en la labor del parto, a partir del quinto mes, cuando el bebé ya está bien formado y arraigado.
Indica que antes del quinto mes no es recomendable, porque pueden ocasionar algún desprendimiento que lo malogre.
Los músculos que intervienen directamente en el parto son el de la cadera, el periné (localizado entre los genitales) los cuales hay que preparar con ejercicios, pero bajo la vigilancia de un o una experta, pues conllevan lesiones y riesgos si no se hacen bien.
También hay que ejercitar la espalda para mantener buena postura, ya que al transcurrir los meses, por el peso de la barriga, la columna se va arqueando, por lo que hay que tratar de mantenerla lo más erecta posible, lo cual facilitan también la labor de lactancia.
En todos los ejercicios se toma el aire, se mantiene y se va exhalando con el movimiento.
Además, al iniciar la rutina de ejercicios, la especialista recomienda hacer estiramientos con práctica de respiración y luego hacer cinco repeticiones de cada movimiento, pero a medida que va adquiriendo práctica, y siempre y cuando tenga la capacidad, ir aumentando a 10 ó 15 repeticiones.
A juicio de enfermera obstetra, Zelída Raboteaux, instructora de CEMPLAC, las embarazadas que no hacen ejercicios son más propensas a que se les tenga que practicar una cesárea, porque los músculos no están preparados y tampoco pueden respirar adecuadamente.