Precisamente en busca de inversión se encuentra recorriendo el territorio panameño, desde el pasado miércoles y hasta el próximo martes, nada menos que el príncipe Francisco Guillermo de Prusia (Alemania). Su Alteza Real es nieto del último Emperador de Alemania, Kaiser Guillermo II, es primo hermano de la Reina Sofía de España, primo segundo del Rey Juan Carlos, cuñado de Alberto de Mónaco y estuvo casado con la gran duquesa María Romanov, con la que tuvo al Zar George, principal pretendiente a la corona. Aunque el Embajador en Panamá para asuntos especiales, Phillip von Feigenblatt Rojas advirtió que se trataba de una visita privada, quisimos ahondar más sobre cada paso que se encuentra dando un príncipe en Panamá.
Para sorpresa nuestra, su alteza nos resultó de lo más campechana. Nada de alfombra roja para poder pasar, nada de una multitud de guardaespaldas para dar un paso. Vino sólo acompañado por el Barón Rainer von Recum y junto al diplomático panameño, está recorriendo importantes puntos de atracción turística y según dice en su entendible español "las perspectivas de inversión son muy buenas".
Este fin de semana hará un recorrido por el interior de la República, porque hasta ahora sólo ha visto el área de la capital, el Canal y el área de Gamboa, con lo que quedó encantado, por la vegetación y belleza natural.
Ahora verá las playas del Pacífico y la variedad de climas y ambientes, con la idea de que pase algunas horas en El Valle y si la agenda lo permite irá el martes a la isla de Contadora.
A su alteza no le gusta hablar sobre sí mismo, pero demostró ser una persona muy sencilla y amigable. ¿Cómo es la vida de un príncipe? -"No lo voy a explicar. Es parte de un secreto".
-¿Está casado?
-"(ja, ja, ja), no vine a hablar de eso".
¿Qué le gusta comer? -"Cualquier cosa buena. De la cocina panameña he saboreado el arroz con guandú, tamales y guacho de marisco".
-"El agua de coco y el jugo de piña natural".
¿Además de viajar y buscar dónde invertir, qué le gusta hacer? -"Pescar y cazar, pero ahora no he tenido tiempo. Espero hacerlo el próximo año cuando regrese a Panamá".
-¿Cuándo será eso?
-"Mmmm, a mitad de año". ¿Qué negocio pondría en Panamá un príncipe?
-"No sé aún, tal vez hoteles".
Y así se alejó, apoyado en un bastón, pero con una gran vitalidad reflejada en su rostro. Supimos que se divorció en 1987, pero ignoramos si ha vuelto a contraer nupcias. De repente, tenemos a todo un príncipe soltero rondando en estos momentos las playas de Panamá.
Pero allí no termina todo. El paseo monárquico continúa. Se espera que el 26 de noviembre venga el príncipe Alberto de Mónaco y con él tal vez la apertura de un consulado permanente en Panamá, con la posibilidad de una oficina comercial y tal vez hasta la apertura de un banco. ¡Uyuyuy, nos espera más vida de príncipes!.