Variedades

Un recital de canto en II Concierto de abono 2000


Para el II Concierto de abono, Temporada 2000, la Asociación Nacional de Conciertos, con el patrocinio exclusivo del Lloyds TSB Bank, presentaron recital de canto con la solista Mary Nelson (Soprano) y su excelente pianista acompañante Andrew Smith.
El palmarés de esta joven soprano nos dice que está representada por el Young Concert Artists Trust de Londres R.U., desde el año 1997. Contratada por la Opera Nacional Inglesa, desempeñó papeles en La Flauta Mágica, Las Bodas de Fígaro, Orfeo, entre otras operas. Recitalista en el Purcell Room, Wigmore Hall, Kettles Yard y prestigiosos festivales.
Como preámbulo del recital debemos hacer notar que, el Divino Don del canto, según nuestra tesis, surge de la ciudad Eterna: Roma, al encontrar en esta ciudad la Primera Escuela de Canto, la cual se debe a un Papa: San Silvestre, quien desempeñose como tal entre los años 314 y 336. En aquella escuela los estudiantes aprendían, con ejercicios respiratorios especiales, a expandir sus pulmones, por lo tanto, a respirar bien, lo cual es de suma importancia en el acto de cantar.
Entrando de lleno en el bien elaborado programa, la soprano Mary Nelson nos brindó, en la Primera Parte, canciones de un ramillete de compositores comenzando por el inglés Purcell -Come all ye Songsters- seguido por J.S. Bach -Ich folge dir gleichfalls- de la Pasión según San Juan, W.A. Mozart -Un moto di gioia- y Schubert -Die Forelle.
De la soprano Mary Nelson encontramos una buena colocación de voz aunque, según nuestro criterio, su verdadero registro vocal sería en lugar de soprano a secas, soprano dramática. Decimos esto por su buen caudal de voz en su tesitura grave. Buena afinación en todos los registros y expresividad.
En la Segunda parte del recital escuchamos, de los compositores Fauré, Cinco Canciones de Venecia, de Chausson, Serenata Italiana y de W.T. Walton, Three Songs.
Entre otros estudios del canto encontramos las terminaciones de palabra, que algunos cantantes omiten. No así la soprano Mary Nelson. No obstante, a pesar que las terminaciones de palabra estaban bien dichas, apenas pudimos entender las palabras de las canciones, pese a seguir la canción en su idioma original insertadas en el programa de mano. Ni en inglés, italiano, alemán o francés. Sabemos que los idiomas en el canto se desfiguran pero, creemos, la soprano Mary Nelson debería tomar algunas lecciones de fonética, sobre todo en los idiomas latinos (italiano, francés) y el teutón alemán y, por qué no, en su propio idioma: inglés. Naturalmente, esto no quita que Mary Nelson sea -és- una magnífica cantante con un excelente "fiatto", cálida voz en el registro agudo y potencia en los graves. Perfecta afinación en los intervalos de sexta y aún séptima, donde las modulaciones de voz se hacen difíciles para el cantante.
Es de rigor hablar del excelente pianista acompañante. Perfecto. Justo en el sonido para no tapar a la solista. Buenos reflejos y admirable "touche" ya sea en sus solos o en la parte acompañante.
En suma, muy buen recital de canto, de lo cual percatose el público que asistió a la velada musical aplaudiendo cada canción, obligando a los recitalistas a regalar dos bises que fueron ovacionados calurosamente.


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40501
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América