Abanderada del hábitat, podría considerarse a Kathia, quien hace cuatro años eligió hacer de su arte un instrumento para “mercadear” el Panamá tropical, para concienciar a la comunidad sobre la importancia de preservar la naturaleza, que está llena de rincones que son un goce para el espíritu y el cuerpo, ya que los árboles, arroyuelos, senderos permiten relajarse al admirarlos y sentir la presencia de Dios, lograr niveles impresionantes de introspección y percatarse de la riqueza de la floresta panameña y a la par de la creatividad de la pintora, que mezcla bellos sitios por donde ha caminado, que han visto sus ojos y guardado el archivo de su memoria con otros nacidos de su imaginación.
Kathia es voluntaria del Parque Natural Metropolitano y disfruta cada gira que realiza como guía, porque aunque haya visto y recorrido esos senderos los redescubre y mira con ojos nuevos cada vez.
También los talleres con grupos de niños del Hogar San José de Malambo, Casa Esperanza...
No menos enriquecedoras ha sido para la joven y prolífica paisajista las charlas y encuentros con ecologistas y biólogos del Instituto Smithsonian para Investigaciones Tropicales, STRI.
Muchas veces la también fotógrafa capta con su cámara enramadas, arroyuelos, caídas de agua, follaje y luego deja que su mente y su mano entremezclen realidad con creatividad. ¿El resultado?, su muestra “Caminos y Sueños”, parajes de ensueño, coposos árboles de un verde intenso, rayos del sol que se filtran entre sus ramas y parecieran rebotar en las aguas transparentes de los arroyos, para producir un efecto mágico a los ojos.