Variedades

Un regalo al Niño Dios

Si no hay nacimiento no existe la Navidad. Se heredan y evolucionan acorde a la época.


Hace más de 50 años la Navidad se celebraba con el nacimiento y lo que la gente hacía era visitar a las amistades para verlos en los hogares.

Muchos siguen hoy esta tradición. Los Varela y Vallarino son dos de múltiples familias.

Tanto arraigo tienen los nacimientos que son parte de la historia familiar.

 

El nacimiento de la familia del Sr. Juan Antonio y su esposa Eida Graciela de Varela, ubicado hoy en la Avenida Samuel Lewis, tiene miles de anécdotas, que van desde sus pasajes hasta la música.

Herencia y tradición.Su suegro se lo heredó en 1965 y desde esa fecha lo guardó hasta 1982. Un año después lo puso dentro de su apartamento en Punta Paitilla, en el corazón de la comunidad judía. Precisamente allí, fue blanco de miradas y comentarios.

Cuenta que una señora le pidió una de las piezas porque quería hacer un Bar Mitzvá, celebración judía cuando el joven llega a los 13 años, por el realismo de la pieza.

 

Juan Antonio y su esposa Eida Graciela comparten su nacimiento con cientos de familias panameñas y extranjeros.

La noche que lo visitamos en la Ave. Samuel Lewis experimentamos el asombro, reconocimiento y experiencias, como la de una napolitana que preguntaba sobre la historia del nacimiento y el padre Rosendo Torres explicando algunos de los pasajes.

Fue precisamente cuando se mudó allí, que lo ubicó en un lugar visible, por una sugerencia, en donde permanece desde 1985. Una tolda blanca y sillas dan la bienvenida a quienes quieran contemplarlo.

 

El nacimiento de los Varela no es solo piezas. Es una representación exquisita, que combina la narración de los evangelios acompañada por iluminación y música clásica escogida con gran acierto.

Todo se oscurece y a la iluminación precede la historia de ese pasaje. Música de fondo de grandes autores como el “Magnificat” y el Canto de Gloria, introducen la Visitación, ambas de Antonio Vivaldi.

El repicar de las campanas de la Catedral de St. Stephen's en Viena, cuando nace el Niño Dios, música del Coro de la Catedral de Notre Dame; la visita de los Reyes Magos a Herodes, ambientada con una pieza de Johann Sebastian Bach y el cierre de la historia con el Aleluya de Georg Friedrich Händel, lo hacen único, excepcional.

 

Solo aquellos que les gusta compartir pueden regalarnos una pieza como esta.

Nacimiento es Navidad.

Cuando la señora Adriana se casó con Alberto Vallarino, actual ministro de Economía y Finanzas, lo que faltaba en su apartamento era un nacimiento. La tía de Alberto Vallarino, María Clement lo advirtió y les regaló las primeras piezas.

Hoy, en el Centro Comercial Albrook, en la Gran Terminal de Transporte, un amplio y hermoso nacimiento acapara las miradas, los disparos de las cámaras y expresiones de alabanza.

¡Es una belleza... espléndido! ¡Es la primera vez que veo un nacimiento tan detallado!

Todos quieren captar ese momento, un regalo que la Sra. Adriana de Vallarino quiere compartir con todas las familias que habitan en este suelo.

Comenta que es una tradición tanto de su familia como la de su esposo y que le transmitieron a sus hijos, quienes hicieron las casitas y frutas con bolitas. Muchas de las piezas tienen un gran valor sentimental, como el pozo, pues sus hijos recogieron las piedritas y fueron pegando sobre una cartulina.

Cuenta que el 25 de diciembre el primero de sus hijos que se levantaba colocaba al Niño Dios en el pesebre.

La gracia es que el nacimiento se hace y se vive en familia, afirma. También participan quienes trabajan con ella desde que se casó.

El artista que le ayuda es Julio Cueto. Es la tercera vez que lo exhibe en Albrook, pues antes lo tenía en su casa y los visitantes se sentían incómodos de tocar el timbre para entrar.

Para la Sra. Adriana el nacimiento permite a la familia vivir momentos especiales, es regalarle al Niño Dios nuestro tiempo. El nacimiento es la Navidad.


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506423
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América