En su primera colección para la casa Ungaro, el diseñador francés Vincent buscó inspiración en los archivos de la firma y propone una colección que transcribe casi literalmente los comienzos del modista.
El resultado es una vuelta a los años 60, con minifaldas, trajes sastre de hombros levemente echados hacia atrás, faldas de piel negra con flores blancas aplicadas, un grafismo óptico en un abrigo esmeralda, negro y plata a la Vasarely y estampados psicodélicos.
Para Lagerfeld Gallery, su marca personal, el estilista con Karl Lagerfeld despliega botines forrados de visón, estolas de zorro, abrigos de astracán. Incluso el vestido de cóctel es adornado con visón negro. Las pieles son indispensables, incluso sobre la tela jean. Igualmente eficaz contra el frío, las parkas y anoraks en piel de cordero vuelta.
La línea Lagerfeld sigue siendo gráfica, aunque se flexibiliza. Los abrigos rectos, a veces de inspiración militar, y los pantalones estrechos siguen estando ahí. En cambio, las faldas adquieren amplitud.
Para la casa Dior, el creador John Galliano concibe un guardarropa a la vez chic y glamour.
Para el próximo invierno, Jean-Paul Gaultier concibe una mujer que evoluciona según su humor y la hora del día pasando de un estilo de estricto traje sastre de día al brillo de las lentejuelas años 80 por la noche.