Personajes mitológicos, magia, un bosque encantado, una malvada bruja de la nieve, Santa Claus, el altar de piedra, el río helado, el bosque tembloroso, lobos cuyos aullidos hielan la sangre caben todos en la imaginación de C. S. Lewis, quien otrora, en buena hora, escribió “Las crónicas de Narnia” - el león, la bruja y el ropero- y son parte de los atractivos de esta obra teatral, cuya adaptación, en Panamá, por Abdiel Tapia, quien también la dirige, es motivo de júbilo, especialmente para los chiquitines que disfrutan cada presentación y al terminar la batalla entre los buenos y los malos, con el triunfo de los buenos, se toman fotos con los actores y actrices.
Impresionante es el diseño de luces y sonido y el vestuario y coreografías en este montaje donde actúan Félix Gómez (Aslan), Jeidis Soto (Jadis, la Reina Blanca), Jorge Isaac Iglesias (Edmund Pevensie), María Sofía Sayavedra (Susan), Luigi Pezzotti (Peter Pevensie) y la niña Karolina Rivera (hace el papel estelar de Lucy Pevensie).

En esta hermosa obra, donde el bien y el mal entablan batallas, hay mensajes positivos para los espectadores: la importancia de que prevalezcan la paz, la tolerancia, la honestidad, la unidad familiar, el amor, la verdad, la justicia, el bien, el equilibrio en la naturaleza, el respeto...
También los niños aprenden, de forma entretenida, que en el mundo todo se consigue con esfuerzo, siendo positivos y sabios; que los sueños se pueden conquistar, pero debe ser en buena lid, porque, cuando hay mentira, maldad e injusticia, a la larga todo se descubre. Y se paga caro.