Variedades

Un triste espejo social donde nadie querría verse reflejado


Una noticia publicada en un periódico y una carta escrita por André Gorz a su mujer fueron el punto de partida.

“Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de 45 kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable”. De nuevo siento en mi pecho un vacío devorador que solo colma el calor de tu cuerpo abrazado al mío. Necesito reconstruir la historia de nuestro amor para captar todo su sentido. Gracias a ella, somos lo que somos, uno por el otro y uno para el otro”. Así le escribió André Gorz a Dorine. Esta declaración de amor incondicional inspiró a los integrantes de Kulunka Teatro (País Vasco, España), para darle forma a una obra con la que han recorrido varios continentes y que les ha dado muchas satisfacciones.

 

Así nació “André y Dorine”, una agridulce historia de amor, matizada con nostalgia y aderezada con salpicones de humor.

Es decir, los ingredientes de la vida, en la cual hay días de sol y de lluvia, noches con estrellas y sin estrellas, momentos de alegría y de tristeza, tiempos en que creemos que tenemos al mundo a nuestros pies y otros en que pareciera que la suerte nos da la espalda y en que lo único que queda es la constancia, paciencia y doblar rodillas, para poder apurar el trago amargo.

 

En la pieza teatral con la que inauguró el FAE el jueves pasado en el Teatro Nacional, Kulunka Teatro (del País Vasco), pinta una realidad social, la enfermedad de Alzheimer, que cada vez será más común en el mundo, que envejece a pasos agigantados al reducirse la población de reemplazo.

André, en una mirada retrospectiva, revisa el camino recorrido junto a su hoy avejentada física y mentalmente Dorine, que es para él como la niña de sus ojos.

 

Dos caras de la misma moneda aparecen representadas en el montaje: juventud y vejez.

Juventud, tesoro invaluable, años en que se coquetea con la vida, en que gozar al máximo, hacer planes, plantearse retos, tratar de alcanzar sueños, estar convencido de que todo lo puedes y todo te lo mereces parece ser la constante.

 

Vejez, cuando ni el cuerpo ni la mente te acompañan, en que los recuerdos, escurridizos, crean lapsus mentales y pareciera que no te pertenecen. En que hasta pudieras llegar a ser un desconocido para ti mismo.

Los personajes, magistralmente representados por una tríada de jóvenes estrellas de las artes escénicas, se calzan los zapatos de André, Dorine y el hijo de la pareja. Saltan del hoy al ayer.

Nos hacen viajar por los recovecos de la vida, la mente y el corazón.


fecha edicion
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801103
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América