Pero, ¿Puede este manjar de reyes ser considerado como saludable? La respuesta es un muy alto "Sí", y en estas breves líneas compartiré contigo algunas bondades en salud del chocolate.
El chocolate tiene un alto contenido de sustancias antioxidantes (polifenoles y flavinoides), los cuales se absorben por el intestino y se encuentran en muestras de sangre hasta por tres horas después del consumo de un vaso de chocolate caliente.
Actualmente, hay un profundo interés por entender el mecanismo de acción de los diversos antioxidantes y su rol en cuanto a prevención y tratamiento de enfermedades.
Específicamente, los antioxidantes del chocolate aparentemente previenen la oxidación del colesterol malo (LDL), previenen la agregación de las plaquetas, y activan la síntesis de ácido nitroso. El resultado es una disminución en la rigidez y un mejor funcionamiento de las arterias. Esto se traduce en menor riesgo de padecer derrame cerebral e infarto cardiaco, mejor control de la presión arterial, y menor riego de arteriosclerosis y de diabetes.
Aunque la evidencia es aún preliminar, por ahora pareciera que los beneficios antioxidantes del chocolate son comparables con los beneficios que provee el consumo de té verde y de vino tinto.
El efecto antioxidante del chocolate también puede ser beneficio en la prevención y tratamiento del cáncer de colon.
Un estudio reciente reportó una reducción hasta en un 70% en el tamaño y crecimiento de células cancerosas del intestino grueso al ser tratadas con un extracto de antioxidante de chocolate.
El proceso de transformar el cacao en chocolate incluye varios pasos, algunos de los cuales pueden destruir los antioxidantes y cambiar el sabor del producto virgen.
Usualmente, mientras más alto sea el contenido de antioxidante, más amargo será el chocolate. El chocolate oscuro, amargo, sin leche ni azúcar agregada, posee el más alto contenido de flavinoides. Otros factores que determinan el valor antioxidante del chocolate son: el tipo de planta de cacao, la región geográfica y diversos factores ambientales.
El chocolate no produce adicción real en el sentido estricto de la palabra, puesto que no se producen cambios químicos en el cerebro, no se produce tolerancia, ni síntomas de abstinencia al no consumir chocolate. Éste contiene múltiples sustancias químicas que provocan potentes efectos estimulantes sobre el cerebro humano. Pero dichas sustancias se encuentran sólo en concentraciones muy pequeñas y no son exclusivas del chocolate; también se hallan en frutas y vegetales, donde no causan el mismo deseo de consumo.
El chocolate es considerado el alimento más deseado del mundo. Algunas personas hasta dicen estar "adictas" al chocolate. No es claro por qué estas personas desarrollan tan intenso deseo de comer chocolate, pero la mayoría de los científicos concuerdan en que lo que buscan estas personas en el chocolate es realmente una experiencia sensorial: no existe otro alimento que posea la textura, el olor y el sabor del chocolate.
El chocolate oscuro, sin leche y sin azúcar, es muy bajo en calorías y grasas: por cada 10 gramos de chocolate, sólo ofrece unas 40 calorías y menos de 1 gramo de grasa.
En países como Suiza y Noruega, en donde el consumo de chocolate oscuro es elevado, los niveles de obesidad son muy bajos. Comparativamente, en Estados Unidos y en Finlandia, en donde el consumo de chocolate es relativamente inferior, la obesidad se ha convertido en epidemia.
Desafortunadamente, el chocolate que mayormente preferimos es aquel chocolate de leche, el cual puede ser altamente calórico, y abundante en azúcares y grasas. Aun así, puedes consumir el chocolate de leche en moderación. Aprende a leer el contenido nutricional antes de comerte una barra de tu chocolate favorito.
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Un verdadero manjar de reyes
¡Uhmmm, que rico chocolate! Ya sea en barra, en crema o como bebida caliente, el sólo hablar de chocolate inicia una cascada de emociones; todas muy primitivas.