Como hecho social que es, el idioma se presenta como la mejor e insustituible forma de expresión del pensamiento y de comunicación.
Dedicados casi siempre al estudio del lenguaje desde el punto de vista académico y estándar, y en sus formas culta y literaria, sobre todo, los conocedores del idioma obvian, por lo general, el habla particular de los jóvenes, que constituyen más de la mitad de la población panameña y mundial.
Defensores incansables del cuidado y conservación de nuestro idioma, estamos, sin embargo, ubicados en un punto de bastante objetividad, el cual nos indica la existencia de una forma muy particular de hablar que, si bien por pertenecer a un grupo determinado siempre ha existido, cambia con suma celebridad, primera, porque el lenguaje es dinámico y, segundo, porque vivimos en un mundo cada vez más cambiante, con una juventud que usa el idioma como expresión de su moda, su visión del mundo y su acervo cultural.
Lo novedoso hace tiempo dejó de serlo en el lenguaje de los jóvenes para traducirse en sólido o neto y más modernamente en pritty.
Los apelativos para referirse al amigo o al conocido, pasan por un deshabrido meña, los anglicanos way, man o bloc, y en extrapelado jefe, los cuales superan en creces al arcaico fren.
Lo que está de moda, para ellos nunca ha estado en boga ni mucho menos, sino que, ahora está picando.
Lo que nunca ha servido, lo que no es práctico pudiera antes no estar en nada, pero ahora o está en Bosnia o resulta gallo.
A la música de moda la llaman plena, a los chicos plásticos de Rubén Blades los llaman yeyés y a los desajustados mentales: gufis o tildeados.
Tomarse algo que no le pertenece o montarse a un bus, un carro, etc., es encaletarse. Para acelerar la marcha del autobús hablan de darle cuero, para pedir parada de bóyala y para referirse a la autosatisfacción sexual hablan de volar cometa.
Lo que les gusta sobremanera está de a"lante y lo que se da en abundancia sigue siendo buco, pocotón, tarrantán.
A los carros vitosos les llaman "mensa nave", mientras que jugar fútbol es mover balón.
No es On, sí es Ofi, aconductar a alguien es someterlo o prenderlo, así como tiene algo por arreglar con alguien es tenerla pendiente. Si alguien pierde la confianza o el apoyo va duro y el sí o no se traduce en un ¿sí o qué?
Podríamos seguir con una lista interminable.
Sólo diremos, a manera de reflexión para mañana 23 de abril, Día del Idioma, que aun cuando somos los primeros en procurar la pureza y elegancia en el hablar, y aun cuando realmente vemos con escepticismo los giros y modismos del habla juvenil, no podemos negar que la realidad lingüística de ellos existe y está en este mismo mundo, en esta misma sociedad en la que coexistimos todos y no podemos ignorarla por más que queramos.