QUEREMOS invitar a los periodistas a una reflexionar sobre la forma en que manejan las noticias que tienen que ver con niños, niñas y adolescentes, planteó Nils Kastberg, Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.
Katsberg analizó que aunque en la última década ha habido un despertar radical respecto a la necesidad de ver también sus atributos y reflejar el aspecto positivo de su ser y quehacer, todavía queda mucho camino por recorrer en materia de manejo adecuado y justo de la información sobre estos grupos etarios que constituyen el 40, 45 y hasta el 50% de la población y que básicamente eran excluidos o se les reflejaba casi siempre desde una perspectiva negativa y que dejaba claro el predominio de una sociedad súper adulto céntrica.
Parte del mérito en este cambio progresivo de enfoque es de los Premios Iberoamericaos de Comunicación por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, opinó Katsberg.
"De ninguna manera les vamos a decir qué van a escribir, pero sí queremos que a la hora de escribir sobre niños y adolescentes protejan sus derechos", comentó y dijo que, por ejemplo "nosotros vemos miles de menores de 18 años en prisión cautelar y no veo a la prensa preocupada porque se están cometiendo gigantescas injusticias con los niños. Hay países donde los niños aparecen muertos en la calle y se sabe que son asesinados por políticos y no hay reporteros investigando estas anomalías, y estos políticos como ven que no se les hace nada se sienten impunes. También están los casos de niños que cometen fechorías y detrás hay adultos, que los utilizan y están abusando de esta niñez para sus propios fines".
Es decir, "el niño es un objeto en vez de un sujeto de derecho", puntualizó Katsberg.
Hay ocasiones en que la información que se publica sobre niños y adolescentes es incompleta y parcializada, se escucha una sola parte, se lamentó.
Instó a que se haga más periodismo investigativo, pero que se tomen el tiempo que amerite para llegar a la raíz de los hechos, que se consulten más fuentes, que se aborden los problemas que afectan a la sociedad y a la niñez y adolescencia desde una perspectiva de derecho, de seriedad, de respeto al ser humano.
La Red ANDI, según dijo, cada día aglutina a más periodistas comprometidos con el respeto por el cumplimiento de la Convención de los Derechos del Niño y la Niña.
El llamado es a re enfocar la manera de ver a los niños. No sólo como víctimas, los cuadros tristes, sino ir más allá y hacer propuestas, generar respuestas colectivas en beneficio de los más desvalidos y necesitados de apoyo, generar el cambio social.
Preguntémonos, ¿estamos jugando un gran papel en esa búsqueda de una reivindicación del niño, niña y adolescentes como sujetos de derecho o somos meros informadores de sucesos donde ellos están involucrados?
Los niños, ni son dioses ni diablillos Son seres humanos llenos de potenciales, deseosos de que se les tome en cuenta (también tienen cerebro y lo usan), quizás irreflexivos, pero auténticos, generosos, plenos de entusiasmo y una energía desbordante, merecedores de respeto y amor, con una capacidad de aguante envidiable, dueños de una imaginación que supera la imaginación.
No son genios, se equivocan. Pero, incansables, lo intentan una y otra vez. Su tenacidad no tiene límites. Están en proceso de formación, abiertos a todo aprendizaje. Necesitan maestros honestos, desprendidos, empáticos, asertivos.
No son una réplica del adulto, tienen su propia personalidad.
Tienen derecho a ser respetados y a que la sociedad les provea de las condiciones necesarias para su autorrealización personal. Tienen a los adultos como lazarillos en este viaje de descubrimiento por el mundo. Y, si el modelo es malo, no hay que echarle la culpa a los muchachos. Ellos, como bien lo escribió alguien con sabiduría otrora "aprenden lo que viven".
Una apuesta por la niñez, ¡Ahora!
Mirar con otros ojos a la niñez y adolescencia, respetar su integridad personal, evitar demeritarlos y resaltar las cosas buenas que hacen significa revalorizarlos.