Variedades

Una ardiente pasión por el frío metal


Engastar es el arte de colocar piedras preciosas sobre diferentes monturas, anillos, collares, pulseras y otras joyas. Es un oficio de concentración, destreza, delicadeza y ¿pasión?; sí, José María Olivella describe su profesión como algo que hace subir su adrenalina y que estremece su interior.
Empezó en Barcelona a la edad de 14 años, en un taller de engaste. Tres años aprendiendo y otros tres trabajando en una fábrica, lo prepararon para su carrera de 36 años montando piedras en Panamá. Garantiza de por vida las piedras que monta, en caso de que se caigan, lo que considera poco probable, él la repondrá.
En diciembre pasado, Olivella montó un collar de 30 perlas Mabe en oro blanco con más de 800 brillantes. El brillante más grande que recuerda haber engastado fue 12 quilates. En su carrera profesional ha montado más de medio millón de brillantes.
Olivella tiene tanta práctica que en un día puede montar de 100 a 150 brillantes pequeños. Cuando monta piedras más grandes, hay que demorarse un poco más. Como engastador, maneja toda clase de piedras preciosas: brillantes, esmeraldas, aguamarinas, zafiros, por mencionar algunas. Trabaja con herramientas finas de acero llamadas buriles, con microscopios y otros aparatos especializados.
Por más dura que sea una piedra, como el caso de los diamantes, sino se maneja con cuidado, puede romperse. Se debe ser más delicado dependiendo del corte que tenga la piedra, si tiene un corte fino y delgado, es más frágil.
José María confiesa haber roto piedras, que por supuesto ha tenido que pagar, "Cuando tienes mucha tensión y piensas que no es suficiente la presión que ejerces y que necesita un poco más, y ese poco más es demasiado", reveló. Por suerte en 36 años, sólo ha roto unas tres piedras cuyo valor es de B/.2.000 o B/. 3.000.
Antes de que llegue a usted, una joya pasa por varias manos, las del diseñador, quien idea las formas y materiales; el tallador, quien le da forma a las piedras; las del joyero, quien la confecciona; el engastador monta las piedras; el grabador, quien hace iniciales o mensajes; el pulidor le da el acabado y un baño de platino o de rodium para que quede más brillante la joya.
Para mantener su preciado bien en óptimas condiciones, José María recomienda quitarse los anillos para realizar labores domésticas y llevarlo cada dos o tres meses donde su joyero para que le dé una limpieza y pulida que lo deja tan nuevo como el primer día.
José María y sus hermanos Paco y Enrique se dedican a la joyería, él como engastador y ellos como diseñadores y joyeros. Además de engastar piedras, José María Olivella ha impartido cursos de montaje a joyeros, dio seminarios en El Salvador y Ecuador. En Panamá, según su experiencia, lo que más se monta son piedras de anillos.
Haciéndose eco en el refrán "Lo barato sale caro", nos recomienda a la hora de adquirir una piedra o una joya, ir donde un joyero de confianza para verificar la legitimidad y calidad de la inversión que desea hacer.
"Una joya es un don que te da una persona, por lo que debemos sentirnos halagados, y cuidar y respetar la prenda. Tener una joya es un privilegio, un diamante te da energía y confianza, si son bien llevados y bien adquiridos", expresó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América