Siempre que trate con clientes, por desagradables o pesados que sean, debe hacerlo con toda amabilidad y corrección. Y como cada persona es diferente, convendrá tener un poco de psicología para poder atenderlos de la mejor manera posible.
Los clientes no sólo exigen un producto o servicio, sino que también demandan atención, un trato personal y cordial. Una buena forma de proporcionarles esta atención, además del trato apropiado, es cuidando su vestuario e higiene personal, tratándolos de usted a menos que ellos le indiquen lo contrario, sabiendo escuchar (además de hablar, deje que sus clientes se expresen) y, dependiendo del cliente, teniendo algún detalle en determinados momentos o fechas, como navidades o cumpleaños.
No los incomode con argumentos de venta innecesarios, explíqueles sólo los detalles principales, sin extenderse en características poco relevantes (si desean saber algo más, lo preguntarán). Si habla sobre un tema que desconoce no trate de hacerse el experto, ya que si su cliente conoce algo sobre dicho tema, puede descubrirlo y dejarlo en ridículo. Sea humilde y reconozca que no lo sabe todo. No utilice como argumento de venta las críticas a productos o compañías de la competencia, hable solamente de su producto o servicio.
Para tener una buena relación con sus clientes, tenga en cuenta, además, lo siguiente:
No utilice estrategias engañosas para vender (prometer más de lo que ofrece).
Si invita a comer a un cliente, nunca deje la cuenta a la vista, ni haga referencia a los precios.
Si visita a sus clientes, la puntualidad es su mejor carta de presentación.
Su imagen personal dirá mucho a su favor en una primera impresión: ¡cuídela!
Y mucho cuidado con los regalos, puede ser malinterpretado y generar una reacción contraria a la deseada.
(phconxeptos@stamedia.com)