"Esto es una paradoja, es como un chiste de mal gusto, no puede ser que estemos hablando de defender y proteger a la mujer y a los niños del maltrato familiar y entidades como la Policía Técnica Judicial, las corregidurías y los juzgados de familia no actúen con la prontitud, celeridad y severidad que se requiere", planteó el Licdo. Luis Castilla Bravo, quien tiene tres años atendiendo principalmente casos de mujeres y niños maltratados.
Este abogado afirma que "una mujer maltratada busca ayuda en algunos de los funcionarios y éstos en lugar de ordenar la detención del agresor por un delito de lesiones le entrega una boleta de citación, para luego preguntarle por qué lo hizo y buscar vías de armonización".
Aseguró que tiene un caso de una señora que después de haber asistido por lo menos 6 veces a la corregiduría y otras tantas a la PTJ a buscar protección y solicitar la detención de su marido por agresión física, éste le propinó 13 puñaladas en su propia casa.
Los viejos corregidores, a juicio del entrevistado, actuaban más que los/as actuales funcionarios/as quienes, expresó, "se pasan la bola unos/as a otros/as y en esa pasadera de bola, un simple caso de regulación de visitas se convierte en un proceso de hasta tres y cuatro meses". Según planteó el abogado Castilla Bravo, "los casos de familia son los más difíciles de manejar, porque se ha creado una especie de burocracia entre ellos, el juzgado y la fiscalía de familia".