La diabetes mellitus es una condición en la que el cuerpo no usa de manera apropiada la insulina que es la hormona requerida para convertir glucosa (azúcar) en energía.
En una persona sana, no diabética, la insulina actúa para convertir la glucosa (producida en el hígado y creada cuando los alimentos dulces y amiláceos son digeridos) en la energía requerida para llevar a cabo las tareas diarias. Las personas con diabetes no tienen insulina suficiente y son resistentes a la insulina e incapaces de hacer esta conversión necesaria en energía, por tanto tienen altos niveles de glucosa no usada en su sangre. Esto se conoce como glucosa alta en la sangre o hiperglucemia.
Aunque la diabetes no puede ser curada, puede ser tratada o controlada muy efectivamente. El propósito del tratamiento de la diabetes es tratar y mantener los niveles de glucosa en la sangre tan cerca como sea posible a los niveles normales, no diabéticos.
Una forma de controlar la efectividad del tratamiento es medir la hemoglobina glicosilada o HbAIC (AIC), una valoración del promedio de los niveles de glucosa en la sangre durante un período de dos a tres meses. Una persona sin diabetes tendrá un nivel AIC entre 4% y 6%, lo que significa que sólo 4%-8% de glucosa se ha adherido a la hemoglobina. Si una persona con diabetes tiene niveles de glucosa en la sangre que están persistentemente sobre el grado normal (“diabetes no controlada”), se encuentra en algo riesgo de desarrollar muchos problemas serios de salud, tales como ceguera, insuficiencia renal, ataques del corazón, ataques cerebrales, impotencia y amputación.
De acuerdo con la Federación Internacional de Diabetes (IDF), por sus siglas en inglés), la diabetes es la cuarta causa de muerte en la mayoría de países desarrollados. En total, el 40% de pacientes diabéticos desarrolla complicaciones de la enfermedad en el transcurso de su vida. El control glicémico deficiente y, en menor extensión, la dieta inadecuada, el tabaquismo y la falta de ejercicio, están asociados con un riesgo más alto de desarrollar complicaciones.
Las complicaciones de la diabetes son potencialmente devastadoras y a menudo son una amenaza de la vida. Estas complicaciones incluyen:
La enfermedad coronaria puede desarrollarse como resultado de niveles persistentemente elevados de glucosa en la sangre que aceleran el engrosamiento y endurecimiento de las arterias (ateroesclerosis y arterioesclerosis). Una persona con diabetes tiene dos a cuatro veces más de propensión a desarrollar una enfermedad cardiovascular que una persona no diabética.
La diabetes es un factor mayor de riesgo para el ataque cerebral, puesto que los niveles prolongados de glucosa elevada en la sangre afectan los vasos sanguíneos del cerebro.
Los ataques cerebrales ocurren a menudo dos veces más a personas con diabetes y alta presión arterial que en personas con alta presión arterial solamente.
La ulceración del pie - ‘pie diabético’ - es una de las razones más comunes para la hospitalización de personas con diabetes. Se desarrolla como resultado de daño en el nervio (neuropatía) y la falta de suministro de sangre (isquemia). Si una úlcera se infecta y se vuelve gangrenosa, usualmente el miembro tiene que ser amputado. La diabetes es la causa más común de amputación cuando ésta no es el resultado de un accidente. Las personas diabéticas son 25 a 40 veces más propensas a necesitar amputación que las personas no diabéticas.
La diabetes está considerada como la causa principal de ceguera y deterioro visual en adultos de países desarrollados.
La retinopatía diabética, causada por una lesión en los vasos sanguíneos pequeños (capilares) en la parte posterior del ojo, está considerada como la causa principal de ceguera en personas de edad productiva. Las mujeres con diabetes que están embarazadas deben someterse a exámenes regulares de los ojos ya que la retinopatía diabética, en caso de que exista, puede acelerarse durante el embarazo.
La nefropatía diabética- enfermedad del riñón causada por diabetes- es una de las complicaciones más serias de la diabetes y es una causa mayor de insuficiencia renal y muerte. Se genera por exceso de glucosa en la sangre que lesiona los vasos sanguíneos pequeños en los riñones.
El riesgo y la severidad de las complicaciones se incrementan a lo largo de la progresión de la enfermedad. La proporción más alta de complicaciones surge después de l0-15 años de haberse diagnosticado la diabetes.
A MEDIA TARDE
Una fruta (manzana, pera, uvas, papaya).
Un yogur bajo en grasa.
CENA
7:00 p.m. - 9:00 p.m.
4 onzas de bistec al sartén con ensalada completa aderezada con aceite y vinagre.
4 onzas de hamburguesa con carne molida sin grasa, con ensalada completa.
4 onzas de salmón al sartén con ensalada completa.
ANTES DE ACOSTARTE
Una fruta (excepto banano).
Yogur bajo en grasa.
1.5 onzas de avena en agua.
(*) Ensalada completa: Admite lechuga, tomate, zanahoria, remolacha, garbanzos, champiñones, brócoli, coliflor, cebolla, apio y pepinillo. Maíz, sólo en los días de ejercicio.